Presentación

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Se estima que las motivaciones que incitaron al escritor uruguayo Mario Benedetti  a escribir estos versos –que forman parte de su antología Poemas del Alma–, allá por los ‘50, son de lo más diversas, acordes con el perfil de un artista tan universal como apegado a su tierra. Pero el eje de ese texto, que terminaron popularizando cantantes de todo tipo, es el amor, en todo caso la pasión a pesar de las diferencias. La metáfora alcanza un grado de precisión y belleza incomparables: la lírica como reflejo del mundo real, el mismo mundo pesadillesco que no necesariamente hay que describir con pesadillas.

A la hora de interpretar la extensión como presencia de la universidad en el medio, a través de sus aportes desde el conocimiento y de una interacción crítica y creativa, la imagen “poética” que sobrevuela es precisamente la de una complicidad, la del trabajo codo a codo para multiplicarnos, en tanto comunidad, a la hora de la acción concreta.

Masquedós, con la licencia que el lenguaje otorga en la búsqueda libre de asociaciones, resume ese planteo con el afán de construir un diálogo de ida y vuelta entre el saber científico – humanista y el saber popular – social para integrarnos, como Universidad, a la vida misma desde un rol protagónico y participativo.

El nombre de la publicación –pensado colectivamente desde la Secretaría de Extensión con acuerdo de las distintas áreas extensionistas de la UNICEN– resume esta forma de complicidad para enfrentar el día a día siendo más que dos; es, en definitiva, un acto pasional que liga el intelecto con el corazón, las prácticas institucionales con la informalidad de la animación social, el arte con la ciencia, la economía con el trabajo. La extensión ha empezado así a desandar “la calle codo a codo”, porque esa es su razón de ser.

En “Te quiero”, el poema de referencia, Benedetti transforma a su amada en el pueblo (“porque sos pueblo te quiero”), en su paraíso, en un país, su país, donde la gente viva feliz a pesar de sus diferencias, pero a sabiendas de que la lucha es por una misma causa, la justicia.

Una mirada extensionista, aún desde el aporte científico más riguroso, no debiera pasar por alto ese espíritu simple y sublime, a la vez que conlleve el acto de amor más supremo que es el compromiso con los demás.  Demasiado propósito, desde ya, para pretender desde una revista, pero el universo y la aldea demandan gestos mínimos y ventanas abiertas para intentar ser mucho masquedós, así, todo(s) junto(s) y de corrido.