Marcelo Zampatti. Cabo segundo. Maquinista

zampatti.6Secretaría de Extensión (SE): Dónde estaba cuando se empezó a hablar de la Guerra?

Marcelo Zampatti (MZ): En realidad yo salí de la Escuela, era Cabo Segundo en esa época, maquinista. Salí de la escuela en diciembre, que egresamos de la Escuela de Mecánica, que tiene dos perfiles: uno donde se educaron los héroes que quedaron en el crucero y demás, y después la otra historia que también incluye a la ESMA. Bueno yo vengo de la parte donde se estudió. Pero en el ’82 ingresé al Buque, que era mi primer destino, el destructor Pi.

SE: Vos tenías esa vocación de las Fuerzas o era laboral?

MZ: En realidad en esa época (estamos hablando del ’75) lo vendían muchísimo por televisión “ingresá a las fuerzas y esto que lo otro”, y era una buena salida laboral y aparte los mismos militares le daban mucha manija a eso. Así que a los 15 años ingresé a la escuela y egresé a los 18. Llegué al buque, no hicimos ninguna navegación, pero en el mes de marzo empezamos a ver que empezaba a haber mucho movimiento en la base, buques con mucho armamento, muchos víveres.

SE: Y Uds. qué sospechaban?

MZ: Yo no tenía ni idea, era nuevito y no se bajaba nada de información.

SE: Qué se rumoreaba entre Uds.?

MZ: Se rumoreaba “navegación de ejercicio -operativo Humitas”, que se sabía hacer con armadas de la zona, inclusive de Estados Unidos y como yo era nuevito no tenía ni idea, hasta que el 28 de marzo zarpó la flota, y nosotros también para cumplir la operación “Rosario”, que no lo sabíamos tampoco, no nos habíamos enterado de nada. Así que cuando empezaron las maniobras de desembarco, recién ahí el comandante del Buque nos reunió y nos dijo cuál era el motivo de la navegación y me acuerdo que embarcaron muchos infantes de ejército. Así que formamos parte de esa operación “Rosario” que terminó con lo que todos sabemos: la arribada del pabellón inglés sin ninguna baja del lado de ellos y en ese momento, a las seis de la mañana el comandante nos vuelve a reunión en el hangar del barco, donde se guarda el helicóptero y ahí nos dice que habíamos tomado Malvinas y estábamos en Guerra.

zampatti.4SE: Qué significaba la operación rosario?

MZ: Era por la Virgen de Rosario, que es la patrona de los marinos, entonces la operación fue la del 2 de abril.

SE:  Sabían que iban a Malvinas?

MZ: No, nos enteramos  el 2 de abril. El 28 de marzo nosotros estábamos navegando rumbo al sur con la flota. Los más viejos algo habrían captado porque no era habitual cargar tanta munición y tantos víveres y se había inclusive adaptado la inclusión, o sea que había más gente de lo normal. Esto lo deberían tener planeado… dos días antes estaban abucheándonos en Plaza de Mayo.

SE: Y ustedes ahí, nada… en otro planeta.

MZ: En otro planeta. Hasta que nos dijeron que habíamos tomado las islas y que estábamos en guerra.

SE: De ningún lado habían escuchado ustedes de la guerra de Malvinas, ni en el almacén, ni por carta, ni nada? Nada?

MZ: No, era algo impensado. Después uno se empieza a empapar con la historia, de los 150 años, que en 1983 se terminaban todos los derechos…

SE: Y en ese momento qué entendían por Malvinas?

 MZ: En ese momento muchísima algarabía se sentía, era un “viva la patria!!” que hizo temblar el barco, volaban nuestros gorros, no teníamos ni idea de lo que iba a pasar. Íbamos orgullosos, felices, inconscientes. Porque nuestras palabras eran: “que vengan, que les vamos a hacer frente”.  Tenía 19 años, una criatura. Tenía la misma edad de los chicos que eran soldados, porque somos del mismo año, clase 63. Las que fueron a Malvinas fueron la 63 y parte de la 62. Aparte ser cabo en un barco es lo mismo que ser marinero raso. En los barcos es distinto el trato.

SE: Sentías en ese momento que estaban formados para ir a una guerra? Que tenían la capacidad, la formación, el equipamiento?

MZ: No, no, en ese momento no creíamos ni que iban a venir. Éramos tan ilusos, estuvimos cerca de un mes en un impasse. Porque fue el tiempo que tardaron ellos en venir porque los combates empezaron el 1ro de mayo. Así que el 2 de abril al 1° de mayo navegábamos y hacíamos ejercicios: qué pasaba si nos pegaban un torpedazo, cuáles eran nuestras balsas, cuáles eran nuestras funciones. Y bueno, el 1ro de mayo cuando fue el bautismo de Fuego y hundieron el Sheffield, lo hundieron fuera de la Zona de Exclusión. No te servía de nada estar dentro o fuera de la Zona de Exclusión y todos los zafarranchos que antes eran ejercicios pasaron a ser reales ante el acercamiento de una unidad, de un submarino, de un avión, zafarrancho de combate, y mi puesto de combate no era un cañón. En un barco hay diferentes puestos de combates:, yo estaba en las calderas… que es donde están los torpedos. Era maquinista… así que era rezar que se termine ese zafarrancho y poder salir y respirar.

zampatti.3SE: Y ahí la comunicación que les llegaba a ustedes era la que podía llegar a compartirles el superior… porque estaban arriba del barco.

MZ: Sí, aparte creo que el Comandante era el que más sabía y creo que muchas cosas no las dijo. Después el 5 de mayo tuvimos una misión bastante arriesgada que fue la de ir a rescatar los sobrevivientes del Sobral que era un aviso, un remarcador de alta mar que fue atacado por helicópteros ingleses pero dentro de la Zona de Exclusión y había quedado a la deriva con bajas. Todavía hoy tengo la imagen del buquecito con todos los marinos en la borda, todo roto, y metidos ahí, había que rescatarlos. Después lo remolcó a Puerto de Argentino un buque de desembarco. Pero nosotros lo localizamos y estuvimos ahí a la espera. Después tuvimos un ataque frustrado a la Task Force que se iba a hacer con el portaviones 25 de Mayo y el destructor Hércules, ellos y nosotros, que por cuatro nudos, casi ocho kilómetros de viento, no se pudo hacer. Porque los aviones, aparte de toda la máquina, necesitaban viento en popa para poder despegar, así que estuvimos muy vecinos a la flota y no se pudo hacer porque fueron identificadas nuestras naves y tuvimos que desplegar. A Dios gracias tuvimos un sonar espectacular y podíamos quizás descubrir a mayor distancia, entonces nos daba margen para esquivar y evadir. Todo eso con una alarma de combate y en supuesto de combate porque no se sabe por dónde va a venir ni que es lo que estás haciendo.

SE: Estaban en alerta permanente?

MZ: Dormíamos vestidos, con salvavidas puestos y un bolsito con algunas prendas para abandonar el buque si teníamos algún problema. Fue lo que le pasó al crucero también, que venía escoltado por dos destructores por el sur y por el norte estaba el portaaviones con dos o tres buques de apoyo, entre los cuales estábamos nosotros  y después hacíamos navegaciones dentro y fuera de la zona de exclusión.

SE: Cuando fue lo del Belgrano, qué información tuvieron Uds. en ese momento?

MZ: Que lo habían hundido a las 4 de la tarde, eso nos enteramos y ahí nos cayó la ficha de que estábamos al horno. Que estábamos en unidades de la Segunda Guerra Mundial cuando ellos tenían fragatas y buques de los años ’70, así que eran híper nuevos, y que estábamos en inferioridad de condiciones. Sabíamos que estábamos cumpliendo con una misión desde Comandante hasta el último perejil, como yo, todos sabíamos que hacíamos algo por la patria, lo único que queríamos era poder zafar…

SE: Cuánto tiempo estuvieron ahí?

MZ: Nosotros estuvimos haciendo las operaciones durante los 74 días de la guerra con algunas excepciones que hemos entrado a puertos y después estuvimos hasta el 14 de julio, un mes pasó, esperando y escoltando al último buque que traía prisioneros argentinos. El 9 de julio nos agarró en Puerto Deseado sin ingresar a puerto, todavía en estado casi de Guerra. Así que un poquito más para nosotros, y aparte muy fea la cuestión de saber que vienen los prisioneros y no sabes cómo vienen… Porque una guerra cada uno la vive de distinta manera… el que estuvo en una trinchera, el que estuvo en un avión, y el que estuvo en un barco… brillaba la incertidumbre… el no sé qué va a pasar. Ese es el tema del barco, y después tenés un torpedo que hunde un barco y mueren 300 tipos de un saque. El crucero Belgrano se llevó 323 de los 649 que hubo en total en la guerra y fue con un torpedo, aparte el buque está lleno de combustible, lleno de ignición, todo explosivo, y por mi especialidad a mí me tocaba estar en el corazón del buque que es donde apuntan los submarinos: a la sala de máquinas.

SE: Tenías estudiado algún lugar de refugio ahí abajo?

MZ: No lo había, es todo fierro caliente, lo que uno tiene bien estipulado es la balsa para poder abandonar… eso estaba híper estudiado y practicado, creo que nos enseñaron más eso que otra cosa. En un momento nos habíamos quedado sin comida en alta mar, así que se pescaba a la noche y se comía porque a veces nos preguntan, “pero no les daban de comer?”.. Y sí, pero a veces cuando teníamos que recibir la comida, esa comida venía en un helicóptero y si había peligro no podían sacrificar ese helicóptero. Eso era…nada… vivimos de la pesca… hoy no como pescado. En esa época lo comí en todas las versiones que te puedas imaginar, hasta en caldito. Era lo que había… así que los cocineros unos magos… hacían maravillas, un día te lo daban a la plancha, otro día en cazuela, asado, y de cualquier bicho que saliera del mar.

SE: Y con tanta cantidad de hombres…

MZ: Y claro, pero a esa altura salen peces grandotes, tiburones, así que a la noche se fondeaba, se apagaban todas las luces del barco, no se permitían prender nada porque se ve a la distancia y los pescadores pescaban y los cocineros hacían magia. Lo mismo con las cartas… a veces no llegaba la correspondencia, por ese motivo, porque no se podían arriesgar… cuando se podía, se recibía correspondencia. De hecho yo tengo cartas, bueno, todos tenemos… el rosario que me dieron, todas esas cosas están guardadas. Y una de las anécdotas es que en el diario El Atlántico de Mar del Plata salió publicado que habían hundido nuestra unidad, y para esto, inclusive, que Marcelo Zampatti y Juan Gémise habían fallecido, y mi mamá trabajaba en el Sanatorio Tandil y ahí compartían el diario. Y el administrador del Sanatorio la llamó a mi mamá y le contó lo que había salido en el diario, así que mi vieja, te podrás imaginar, la noticia de que le habían matado al hijo. Pero yo la mato el mismo día, porque ese día yo estaba en Puerto Deseado, y cuando llegábamos al puerto íbamos corriendo a una telefónica a llamar por teléfono a nuestras familias, así que la llamé al Sanatorio porque las líneas acá no eran tan masivas y casi la mato otra vez: casi se muere cuando le dijeron que estaba muerto, y casi se muere cuando me escuchó…

SE: Y se supo por qué ese error?

MZ: Cuestiones de inteligencia y contra inteligencia… cuestiones que afectaron a la ciudadanía.

SE: Y cuando la llamaste qué te dijo? Cuando la escuchaste tan mal, entendías qué pasaba?

MZ: No, me dijo ella…

SE: Y qué le decías?

MZ: Que estábamos bien, que no habían hundido el barco, estaba en puerto, estábamos bien, habíamos ido a cargar víveres…

zampatti.1SE: Qué sensación te quedó?

MZ: La verdadera sensación de lo que estaba sucediendo acá, y de la mala información. Se fue ganando la guerra hasta el 14 de junio, y el 14 de junio se rindieron “estos maricas”…. Cómo es eso? Lo que pasa es que contaron las ovejitas que ganábamos pero no las que íbamos perdiendo. Entonces esa información hizo que la misma sociedad nos diera la espalda y que ingresemos al país por una puerta. Cuando zarpamos nos despidió la banda y cuando volvimos no pasó nada. Se entiende?

SE: Cómo fue cuando volvieron?

MZ: Nos dieron el fin de semana

SE: Qué les dijeron? Hay una rendición?

MZ: No, eso fue el mismo 14 de junio, se informó que hubo un cese al fuego y que se había firmado la rendición y que nada, pero que igual íbamos a estar afectados a maniobras de posguerra que era recibir a los prisioneros. Los escoltamos en aguas argentinas hasta Puerto Deseado donde desembarcaron, esa fue la última misión que tuvimos. Después de ahí retomamos a Puerto Belgrano, ingresamos y franco de fin de semana. Y la vida continúa. Me vine el fin de semana a Tandil. Te podés imaginar el encuentro con tus familiares, pero era como que estaba tan fresquito, como que no había consciencia real de lo que había pasado ni que… en mí al menos, no terminás de tomar consciencia de la magnitud que hoy a 35 años decís “la puta madre, estuve en una guerra! La puta madre, estuve a punto de morir! ¿Y si me hubiera hundido? Y mis hermanos que se murieron en el crucero? Podría haber sido yo..”. Pero todas esas cosas no te las cuestionás en ese momento, lo que cuestionás es que se termine de una vez por todas. Y después recapacité… sobre qué quería hacer con mi vida de ese momento en más…

zampartti.5SE: Qué hicieron acá cuando llegaron?

MZ: Nada, éramos uno más. No se hablaba en aquella época, no tengo ideología política para hablar de eso, pero durante los primeros gobiernos democráticos no se hablaba de Malvinas ni se cantaba una marcha ni se hacían actos el 2 de abril hasta Menem me parece. En el ’91 para los soldados y en el ’98 para los que éramos suboficiales u oficiales de baja voluntaria siempre que no hayas tenido que ver con los crímenes de lesa humanidad y todas esas cuestiones.  Pero no se hablaba en las escuelas,  hubo un periodo de desmalvinización fuerte. Y como que primero fuimos “los chicos de la guerra”, después fuimos “los loquitos de la guerra”. Con lo cual tuvimos millones de problemas para encontrar laburo…

SE: Te diste la baja cuando viniste?

MZ: Tenía en la armada un contrato por cuatro años, y cuando estaba en la guerra estaba en mi segundo año de contrato así que trabajé dos años más y después estuve en otra unidad y cuando finalizó el contrato pedí la baja. O seguías y ascendías o pedías la baja. Lo que pasa es que desde la fuerza tampoco tuvimos contención. Era como que nada pasó. No te preguntaban nada, ni una consulta. Te soy sincero, jamás en los 35 años que hace que pasó Malvinas, el Estado me mandó a un psiquiatra, a un psicólogo, jamás. Las cosas sí las hace uno porque hay médicos para veteranos de guerra, que salió hace poco, que hicieron una junta con psicólogos y psiquiatras, y ya teniendo un tratamiento en Tandil particular. Pero por ahí lo hubiésemos necesitado antes y hubiésemos evitado un montón de muertes en la posguerra como las hubo que no eran necesarias y eran evitables más que nada: la cabeza humana es rarísima pero si la desatendés, es peligrosa. No le echo la culpa a nadie, generalizo. Y la ciudadanía nos reconoce a partir de que se empieza a charlar en una escuela.

SE: Y con esto de” loquitos de la guerra”, quedaron como personas con problemas psiquiátricos…

MZ: Y claro, y nadie quería tener en su empresa un psiquiátrico, un loquito. Primero éramos “los pibes”, éramos dignos… Y yo te puedo decir que ninguno se sintió un pobre pibe…  vos lo sabés que has tenido entrevistas con otros chicos y todos te deben haber dicho lo mismo. Pusieron lo que había que poner, con miedo, porque más vale que existía, pero el miedo a veces te hace estar alerta, a veces es el que te hace hacer las cosas mejor incluso. El que  te diga que no tuvo miedo, me parece que no fue a Malvinas.

zampatti.2SE: Qué fue lo más traumático en la posguerra? Emocionalmente? Qué le pasa a una persona después de ir a la guerra?

MZ: Quedás marcado para toda la vida… tenés un comportamiento a veces, que yo he tenido, de intolerancia, de bronca interna, de por qué no consigo un laburo, de por qué esto… cosas que a veces no te las podes explicar pero las sentís. Y depende de la fuerza de cada uno si subsistís o no. Por eso tantos suicidios… Hoy estamos reconocidos, económicamente, bárbaro, bien, tengo un buen pasar, mi familia está bien, tengo una camioneta, tengo mi casa, estoy bárbaro. Pero hubo un hueco de veinte años… en donde nada… te formas, te seguís formando, podría haber agarrado para el lado de la delincuencia, para cualquier lado, y no justifico ningún delincuente, pero me parece que vivir un trauma como ese… a veces te lleva… Y Tandil, pueblo chico… que nos ignoren no quiere decir que no nos conozcan. Es así. Hoy socialmente estamos reconocidos… pero fíjate que después de 34 años nos presentaron en sociedad. El año pasado. Que fue cuando todos los veteranos pudieron desfilar en Buenos Aires. Un tiempo bastante prolongado… a los chicos los traían en camiones con vidrios empapelados, los metían en el cuartel y les metían en la cabeza que no se podía hablar: “esto no se dice, esto no se habla, esto no se toca” tipo Serrat, pero fue así. El Estado no estuvo presente. Y después somos lo que somos porque hemos tenido familia que nos apoyó y después bueno, yo con los años conocí a mi mujer, y ella me apoya, me acompaña a todos lados, me aguanta. Los miedos existen sí, lo que no tienen que hacer es paralizarnos, hay que seguir actuando con miedo.

SE: Qué es lo que más le llama la atención de este reconocimiento?

MZ: El afecto. El afecto que veo en la gente, preocupación en hacernos notas, en sacarnos del caparazón, para que hablemos un poco más. Eso me hace muy bien. En todos los desfiles que voy, cuando aplauden nos dan calor, afecto. Lo contrario a lo que pasó a cuando vinimos. Pero si no se le da interés, o las palabras… pasa… porque fue algo doloroso y la gente no tenía consciencia real de qué era lo que había pasado, y la bronca era específicamente contra los militares. Había bronca

SE: Entraban todos en la misma bolsa.

MZ: Somos un país un país tan exitista que si salís subcampeón del mundo no sirve. Entonces imagínate… ¿cómo vas a ir 73 días ganando la guerra y el 74 te rendís? Pero el manejo de información del pueblo era así. Yo digo que esto no lo hago por mí. Lo hago por los que no están, para que esto no se olvide, para que sea eterno. Mientras el último veterano esté vivo, que dé charlas para las escuelas. Yo la palabra héroe se la doy a quien dejó la vida totalmente, pero mi misión es seguir hablando de esto por ellos.


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