Entrevista a Graziana Echeverría de Bartis. Esposa de Diego Bartis.

HERCULES-1Secretaría de Extensión (SE): Graciana, te acordás como te enteras de que Argentina está en la guerra de Malvinas?

Graziana Bartis (GB): El primero a la noche mi marido vino de trabajar, yo estaba con una amiga y nos dice: “quieren que les cante la justa? Mañana a la mañana van a tomar las Malvinas”. Él me dijo eso…

SE: Uds. venían hablando de esto?

GB: Nada, mi marido se iba de comisión…

SE: Que edad tenía en ese momento?

GB: 28.

SE: Y en ese momento escuchaban radio? Escuchaban información de Malvinas?

GB: Sí, pero nadie sabía que iban a tomarlas. Mi marido dijo eso ese día antes…

SE: Pero ud. antes de eso no sabía nada

GB: No.

SE: Que escuchaban? Que impresión tenían?

GB: Yo tenía la misma noción que cualquier chico que va a la escuela que decían “las Malvinas son argentinas”.

SE: No de conflicto.

GB: No, para nada. Mi marido dijo eso pero ni me imaginé… cuando no tenés noción, no tenés noción… Yo tenía que llevar la torta de cumpleaños al jardín de mi hija porque era en abril y festejaban los cumpleaños de los chicos que cumplían en verano. Así que con una vecina… nos fuimos. Cuando llegamos del jardín, me imaginé que mi marido estaba en Malvinas, porque son los primeros que movilizan.

SE: Cómo te enteraste?

GB: Que habían tomado Malvinas.

SE: Donde te enteraste eso?

GB: Por la radio y la televisión. El dos a la mañana. Bueno, salimos para el jardín y era todo una algarabía, la gente con banderitas, tocaban bocina. Yo ya me lo imaginaba a mi marido volando a Malvinas.

SE: Cuantos hijos tenías?

GB: Mariana de 5 y Fernando de 13 días. Imagínate mi marido el estado de ánimo que tenia.

SE: Y cómo te sentiste?

GB: Yo tenía miedo, lógicamente. Pero nosotros –en Río Gallego- veíamos mucho los aviones, que salían de a tres y volvía uno… eso es horrible. Eso no lo vio nadie. Los aviones despegaban tres, y volvía uno. Los pilotos tenían 99% de probabilidades de morir. Yo me vine en mayo acá, del centinela. Y la gente vivía otra cosa.

SE: Ud. por que se vino acá?

GB: Por mis padres, que estaban acá los dos, y mi marido también me decía “por qué no te vas, que vas a estar mejor?”. Porque también había probabilidades de que atacaran el continente.

SE: Después de eso tuvo más información?

GB: Por carta. Y bueno, yo tenía unos vecinos muy amigos, que vivíamos pegado, las paredes, las divisiones internas, eran como de aluminio, era como que vivíamos juntos. Se escuchaba todo. Y ellos sí tenían contacto.

SE: Entonces eso calmaba un poco tu incertidumbre, porque sabias qué iba  pasando..

GB: Sí. Mi amigo no estaba casi nunca en la casa, pasaban casi diez días que no volvía… Me mandó a decir, porque estaba su suegra que había ido de visita, con otra amiga mía que tenía un bebe de 45 días… Ella de 18 años, se había refugiado en mi… entonces, las tres nos fuimos a buenos Aires, llegamos a Palomar…

SE: Y eso por qué?

GB: Porque era un avión de Fuerza Aérea… no era un avión comercial.

SE: Ah, se trasladaron con ellos.

GB: Tenía seis asientos, se habían transformado en aviones de carga, y para traslado de soldados. Primero estábamos en la pista en el estacionamiento, en el auto, esta chica con el bebé, yo con mis dos hijos y la suegra de mi vecino. Creo que mi vecina también. Viene un soldado y nos dice: “qué hacen acá, no ven que puede caer una bomba?” Aparte todo oscuro, todo oscuridad total. Así vivían los autos, enmascarados, los faros tapados con cinta… Después en el jardín, en el colegio se hacían todo el tiempo simulacros de ataque.

SE: Y a dónde te vas? A Buenos Aires o a Tandil?

GB: Me vine a Buenos Aires, ahí me acompaño una señora… Me dice “yo me voy en remís y te dejo en Retiro porque vos sola no vas a encontrar nada”. Era muy chica yo, y en Buenos Aires sola con los dos chicos. Cuestión que a las cinco de la mañana yo me tomé un colectivo para Rauch, donde estaban mis abuelos, y de ahí para acá

SE: Tus padres estaban en Tandil?

GB: Vivían en el campo…

SE: Cómo mandaban las cartas?

GB: Iba al correo.

SE: Qué dirección ponían en las cartas?

GB: Malvinas. Nos daban los sobres vía aérea…

SE: Con qué periodicidad?

GB: Semanalmente. Esto duró 72 días… si bien en ese momento parecía larguísimo…

SE: Te acordás qué hablaban? Con tu amiga, de la sensación, de quedarte sola con tu familia? Qué dirías si hoy pasara lo mismo

GB: Yo soy muy realista, yo siempre le decía “vos pensá…”- porque yo pensaba mucho en mi hija, mi miedo era mi hija. No pensé tanto en Fernando y que con trece días tomaba la teta y le pasaba los nervios. Yo no me daba cuenta…- Yo les decía “vos pensá que la vida continúa…”. Encima voy al médico a control, y me notaba muy nerviosa, y me quería dar calmantes para los nervios, y yo no, no quería nada… pero bueno, lo tomé.  El bebé lloro toda la noche pero yo no me podía levantar. No tomé nunca más.

SE: Encima sola…

GB: Pero además no me daba cuenta de decirle, podría haberle golpeado la pared a la vecina, lo escuchaba pero no podía atenderlo.

SE: A esta chica la volviste a ver?

GB: Ella vive en Córdoba, ahora estamos comunicados por facebook.  Pero hace muchos años que no nos vemos. Como 25…

SE: El marido de ella volvió?

GB: Sí, por suerte mi marido y los compañeros de él volvieron… Los conocidos, algún vecino que vi una vez, de pasada, creo que una vez lo ayudamos a empujar el auto, creo que era oficial, ese hombre me parece que murió.

SE: Por ser mujer militar, sentías que estabas preparada para eso?

GB: No. Ahora hace unos años por otras cuestiones mi hija iba a la psicóloga y un día me entrevista a mí. Me hace dibujarme, y ahí dice que tuve una infancia feliz y todo, pero que yo estaba totalmente indefensa ante lo inesperado. Yo pienso las cosas, las pienso, las pienso, pero ante lo inesperado, no puedo hacer nada… Tampoco me siento a llorar…. Cuando recién nos habíamos casado a mi marido lo mandaron a Tucumán, cuando volvió después de 45 días yo lloré tanto… que me preguntaban por qué lloraba, si hasta me trajo un oso gigante de regalo. Y era como si estuviera largando todo lo que había acumulado durante años. Pero si no, no me nace. Creo que es como una coraza como para defenderse.

SE: Crees que hoy estarías más preparada?

GB: No, no creo.

SE: Cuándo perdiste contacto?

GB: Mi hija por ejemplo,cuando llegaba una carta, decía: “vos qué sabes abuelito si no lo mataron?”. Lo que sufrió mi papá… Qué le contestabas? La muerte es parte de la vida

SE: Si, los chicos lo viven con más naturalidad que los grandes…

GB: Yo estoy preparada para morirme… ya cumplí con lo principal de la vida… yo estoy bien con mi vida…

SE: Entonces, no perdiste contacto… cómo viviste la rendición?

GB: Yo escuchaba la radio de Uruguay, porque acá siempre íbamos ganando… La de Uruguay era más creíble. Pero no me acuerdo mucho, hay muchas cosas que me olvidé… Hoy me quería  acordar cuando vine a la casa de mi mamá y de ahí volvemos a Córdoba… pero no me puedo acordar. Recuerdo que había llovido… serían las nueve o diez de la mañana, y dice mi papá “allá viene uno caminando, me parece que es Diego…” mi papá tenía un ojo… Cuando pasó la tranquera, Mariana salió corriendo. Yo no, no recuerdo cuándo salí corriendo… a Mariana no le daban las patitas.

SE: Te acordás cuando pudiste estar con él, si le preguntaste…

GB: Él hablaba, no paraba de hablar y de comer… En mi casa se carneaban cerdos, así que había morcillas y dulce de leche. Todo junto comía… era como esa necesidad de lo que no había comido, comer algo distinto. Y quedó un dicho en la familia desde ese día “morcilla con dulce de leche” (se ríe). Yo lo único que siempre tuve miedo es que si nadie los relevaba ellos no iban a rendirse.

SE: Y eso él siempre pudo hablarlo bien…?

GB: Si, él habla y cuenta cosas…

SE: Él se sigue estremeciendo cuando escucha un golpe fuerte o un avión…?

GB: Sí…

SE: Y de dormir, pesadillas y eso no?

GB: No, para nada.

SE: Los chicos le preguntan? De más grandes?

GB: Sí, sobre todo en esta época, cuando se viene el 2 de abril… Además él y sus compañeros se juntan mucho. El 2 de abril tenemos almuerzo por ahí… De ese grupo hay dos mujeres, con una de las cuales éramos amiga. Ella no quería que el marido fuera a Malvinas. Pero para mí fue y sigue siendo un orgullo. Más de uno no fue, más de uno se echó para atrás, y tenían miedo, pero miedo tienen todos en todo momento.


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