Entrevista a Luis Batalla – España

SE : Luis, cómo se acuerda de la llegada de la familia de los Batalla a la Argentina? Qué sabe de eso?
 Bueno…yo , mirá  te cuento nosotros somos la familia era  mamá , papá y los dos inmigrantes y….
SE: Inmigrantes de dónde eran ellos?
De Cataluña, eran catalanes. Ellos habían nacido los dos en distintos…esos poblados que hay en la montaña de ocho o diez casas que se hacían de piedra ,  que muchas las habían hecho los abuelos de mis abuelos y después se fueron modificando , las familias se fueron agrandando y el que quedaba, porque allá hay una costumbre, que el hijo mayor que se queda a cuidar a los abuelos hasta que se mueran sigue como propietario de la propiedad y después cuando ellos fallecen , si tiene hijos quedan los hijos , si no hay mas descendencia de ese hijo el otro hijo que sigue queda como propietario de la casa. Esas casas antiguas que no se pueden modificar los frentes, adentro  después se pueden arreglar y todo. Bueno eso yo me entere después de muchos años con un viaje que hice con una de mis hijas, gracias a dios lo pudimos hacer. Bueno papá tenía… te cuento la historia de papá primero. Papá tenía 21 años, allá se hace el servicio militar a los 21 años, ya para eso de casa de papá eran seis hermanos varones, él se acordaba que habían tenido una hermanita que más o menos el calculaba por que allá las edades y eso…a veces iban y anotaban hijos que ya tenían seis meses, cuando iban al pueblo, a la cabecera de partido. Eran esos caseríos que había en la montaña y aprovechaban la poquita tierra que había para cosechar, es mas papá me contaba que ellos, la familia de ellos, con otros…  eran cinco terrazas  hacían terrazas en el faldeo de la montaña, sacaban piedras, hacían compresiones después limpiaban el terreno y en esos terrenos que a lo mejor eran de 50 metros por 10 metros sembraban trigo, esas cosas y la quinta la hacían cerca de la casa, así que bueno… El iba a cumplir o había cumplido 21 años, tenía que hacer el servicio militar, ya para eso habían emigrado dos hermanos más de mi padre, que uno,  el mayor que fue el primero que emigró se había ido a Barcelona y había seguido el oficio de sastre, él era…se hizo un sastre de esos de los mejores, trabajaba para la corona, viste… para el duque, los reyes, los vestidos para las damas cuando hacían las fiestas y eso, ganó mucho dinero. Mandó llamar a otro hermano que también siguió el mismo oficio. Bueno… ese hermano que era el que le seguía a papá en la edad, que le seguía para abajo ,era un año más joven emigró a la Argentina porque allá en España… él después que aprendió bien el oficio,  en esos años se había abierto la emigración y venían de todo, la mayoría eran artesanos, pero lo que más se necesitaba acá eran agricultores, porque en aquel tiempo, yo te estoy hablando …cuando papá emigró tenía 21 años, calculá , nació en 1898 …en el año 1920 por ahí y en el mismo año o al principio del otro año también en otro viaje emigró mamá , que después te voy a contar la historia de mamá.
SE: Claro, porque acá había tierra para cultivar por eso….
Claro, entonces en la provincia de Buenos Aires se habían repartido esos grande terratenientes que tenias miles de hectáreas y entonces en el hotel de Inmigrantes donde llegaban los inmigrantes siempre estaban los encargados de los campos de ellos, que decían…bueno, tú que sabes hacer?…bueno yo la tierra….yo agricultor…yo carpintero. Necesito 50 agricultores… y en una de esas le tocó a mi padre.
SE: Por qué emigraban ellos? Por qué se iban…por el servicio militar?
Porque allá no había nada…
SE: el pedacito de tierra era muy chiquito…
 No había para todos, emigraban como pasa acá en los pueblos de Argentina, la juventud se va, esos pueblos viejos quedan ocho o diez familias con decirte que ahora cuando estuvimos con la hija en España, que pudimos hacer un viaje en el 2013 en el pueblo donde había nacido papá había ocho personas, creo que eran tres o cuatro familias que vivían nada más. Pero están mejorados tienen carreteras, luz eléctrica, de todo.
SE: Migran acá. A su papá lo llaman para trabajar?
No, te digo el motivo por el cual vino papá, porque a papá le tocaba el servicio militar y España estaba en guerra con los Moros en Melilla en el norte de África y papá tenía que hacer el servicio militar y la mitad de los que iban a pelear a África ya no volvían a España , entonces él había hecho todos los trámites , lo había mandado llamar el otro sastre que se había ido a la Argentina, el hermano menor de él, allá no había posibilidades y para tratar de salvarlo de la guerra , porque sabían que bueno…entonces había una posibilidad que él ya tenía todos los pasajes y todo y con la carta de llamado del hermano y todo fueron a los militares ….al comando , no sé donde, y él se había puesto de acuerdo con un muchacho que era compañero de él , que había nacido en el mismo pueblo, que era un año menor, entonces este chico también o quería emigrar o quería …papá le dijo mira si me aceptan yo te compro o te pago y vos haces el servicio militar en lugar mío porque yo me tengo que ir, yo ya tengo todo listo. Bueno fueron allá al comando ese, y ahí le hicieron como que papá era inútil y entonces que en lugar de él, fulano de tal lo hacía. Vos sabes lo que fue para papá después, él se enteró por una carta que llegó,  que ese muchacho que fue a pelear y a los pocos días lo mataron. Fue algo que a  papá lo tenía… como una espina clavada siempre, él siempre me decía…está bien me hubiera tocado a mí, pero bueno era el destino. Así que llegó a la Argentina, bueno del hotel de inmigrantes ya lo llevaron para el sitio de Arrecifes, Capitán Sarmiento que era la mejor zona agrícola.
SE: El había aprendido a cultivar
Era lo que hacía, cultivar su tierra, trabajar su tierra, sacarle todos los beneficios a la tierra. Los animales de ahí de la granja, la gallina, algún conejo, el chancho, la vaca y  la tierra, cultivar la tierra. Aparte él cuando tenía 16 años con otros dos chicos más o menos de la misma edad del mismo pueblo iban a hacer la Vendimia a Francia, porque el pueblo donde nació papá estaba a mitad de camino entre Barcelona y Andorra, que es el primer país que se pasa para llegar a Francia .Ellos ya tenían un viñedo donde iban todos los años y ya los esperaban, iban los tres y se iban caminando. Dicen que ellos ya ….la madre les preparaba una tortilla, una botellita con alguna bebida o algo, porque ellos se hacían el vino el aceite, la harina, el pan, ellos se hacían todo ahí. Y dicen que ellos ya tenían un sitio a mitad de camino, que cuando ya se hacía de noche, que era una especie de cueva, ahí dormían y al otro día temprano ni bien salía el sol seguían caminando hasta que llegaban al viñedo. Ahí trabajaban en el viñedo. Y papá, no es porque sea mi padre, lo contaba él y yo se que todo lo que contaba o decía no exageraba nada. El dueño del viñedo tenía tres hijas mujeres, cuando lo vio que este chico (risas) ya cuando era el tercer año, ya tenía 19 años creo papá, quiso que se quedara ahí y hacerle gancho con una de las hijas, que se casara y se quedara a vivir ahí y se quedara como encargado del viñedo, porque él ya era un hombre grande. Pero papá tenía adoración por mamá. Mamá era una virgen. Me acuerdo lo que hacía mamá por toda la familia y bueno…tal es así… (cuando dice mamá se refiere a su abuela materna, la menciona como si hablara su papá)
SE: Así que ya se conocía con su mamá en España mismo, en Cataluña
No, no, eran de pueblos distintos.
SE: No se conocían todavía?
 Papá emigró unos meses antes en un barco que vino, ese mismo barco volvió a España y volvió en ese otro vino mi madre, que después te cuento la historia de mi madre. Bueno resulta que entonces estaban en el viñedo y juntaban la uva con canastos y ganaban muy buena plata, porque trabajaba y trabajaba bien y ya te digo le habían echado el ojo para ver si lo podía dejar ahí.   Juntaba dinero, juntaba bien, trataba de no gastar, ahí le daban comida, tenía su sitio donde dormir y eso, así que siempre cuando volvía a España después de terminar la vendimia, cuando volvía al pueblo siempre volvía con algún vestido un par de zapatos para la madre o algún pulóver esas cosas, era de la única que se acordaba…tenia adoración. Entonces ya te digo, lo mandó llamar el hermano que tenía acá, que era sastre, que se había afincado en San Antonio Oeste, ahí, era un pueblito de unas pocas casas, te estoy hablando del 1920 por ahí más o menos. Después había surgido el furor del petróleo en Comodoro Rivadavia hacia unos pocos años y crecía…crecía y crecía y faltaba mano de obra, faltaban sastres, faltaba esto…y se fue para allá y empezó a trabajar y sabía trabajar tan bien…trabajaba para la gente rica. Cuando haces un traje a medida, valía ciento y pico de pesos en aquella época, no había inflación no había nada.   Papá empezó a trabajar en la chacra, lo llevaban de una chacra a la otra para cultivar lo que más se sembraba….
SE: En Comodoro Rivadavia?
No, no
SE: En San Antonio?
En  Arrecifes.
SE: Su tío va a Arrecifes después va a San Antonio Oeste y a Comodoro Rivadavia. Y su papá cuando llega que recorrido hace?
Lo llevaron del Hotel de inmigrantes a todos esos sitios. Lo llevaban de un campo a otro a cosechar y a sembrar y a todas esas cosas, entonces bueno…cuando había  cosecha acá lo llevaban para allá y cuando había allá lo llevaban para acá, siempre cinco, seis, ocho, se habían hecho amigos y les daban alojamiento, comida y eso. Mi Madre vino de España cuando tenía 16 años, mi madre también había nacido en un pueblito de esos donde eran 8 o 10 casuchas. En ese tiempo ya se habían venido dos hermanos, una mujer y un varón hermanos de ella, mayores, se habían venido a la Argentina, entonces la hermana  mayor le escribía cartas, que cuando quisiera … se había casado, esa hermana mayor, con un chacarero que ya tenía su pedazo de tierra comprada, entonces decía acá  yo te tengo, acá te terminas de criar, ya vas a conocer a algún agricultor, te vas a casar y bueno….pero con 16 años ella  trabajaba  en una casa…había un maestro  y una maestra que daban clases de primero a ….y tenían una criatura chiquita, creo que tenía dos años , entonces ella iba a la casa y cuidaba el tiempo que el maestro y la maestra se iban a la escuela, que creo que la daban en la iglesia las clases. Ella iba a la casa y se quedaba con la criatura.  El maestro y la maestra también vivían con lo justo…y también se anotaron para venir en la Argentina, ya uno de la familia de ellos había emigrado a la Argentina y le mandó la carta de llamada, entonces mi madre decía… y ustedes por qué no me llevan?  Porque vos tenés 16 años…  vamos a hacer una cosa, vamos a ir a habar al consulado o no sé donde, a lo mejor con un permiso de tu padre, yo te llevo a cargo, puede ser que consigas el viaje. Bueno hicieron así, le dijeron que si, siempre y cuando el padre autorizara. Lo hicieron firmar, mi abuelo tuvo que ir al juzgado de paz, no sé donde ahí, con unos testigos, autorizando a fulana de tal, de tal edad a viajar a la Argentina, llamada por fulana de tal en compañía se hace cargo fulano de tal y bueno llegó al hotel de Inmigrantes la estaba esperando el cuñado, y la llevo al campo. En una de esas recorridas que hacia mi padre con él….fue a la chacra donde estaba mi madre, ya para eso mi madre tenía 18 años creo, cuando se conocieron y enseguida hubo química… (Risas) hay dios mío…!!!(Risas)  Al poco tiempo papá consiguió que le dieran en un de esas estancias grandes, daban acres, eran 30 acres y se los daban alambrado con un alambre de dos hilos nada más, porque en aquel tiempo era para que no pasaran los caballos nada más y el pozo de agua, la bomba de agua, era lo único. Vos te tenías que hacer la casa, la famosa letrina. Así que él consiguió que le dieran 30 acres para trabajar. El había juntado algo de dinero, porque era muy ahorrativo y quería salir adelante. Entonces había hablado ya con la que era mi madre, cuando terminó la cosecha y se iba le dijo…mira yo cuando me ubique cuando me haga la casa te llevo a ver y si querés nos casamos y mi madre dijo….Si, si claro, como no (risas). Después de esos 30 acres, como trabajaba tan bien, compró caballos, compró todo…en ese tiempo era con arados. La cosecha de maíz que era lo que más se sembraba a mano, a mano se sacaba las espigas de las plantas, era todo así. Después le dieron 30 acres más, así que bueno…Pero el problema era que el 70 por ciento de cuando vendían la cosecha era para el dueño del campo y el 30 por ciento era para él y no podían juntar un peso. Después lo agarró… calculá, la revolución del 30.
SE: Claro…claro…
Hizo su casa ahí, la llevó a mi madre y todo y vieron, al poco tiempo se casaron, la llevó allá. Mamá tenía… cuando nació… era 27, ella nació en el 1904, tenía 22 años cuando nació su primer hijo, mi hermano mayor, Fernando. Que actualmente tiene un año más que yo (Risas) 91 años. Al otro año nací yo en el año 28 y en el año 30 nació el otro hermano, fuimos tres hermanos varones. Bueno el otro hermano murió hace poco…3 o 4 años. Ahí la vida era de sacrificio…sacrificio y no pasaba nada. Después vino la revolución del 30, hizo un desastre, la plata no valía nada, no le pagaban bien las cosechas y entonces mamá que era siempre la que llevaba la voz cantante y quería siempre salir adelante…”Me vine a la Argentina para algo más que esto”. Entonces se puso en comunicación con el hermano de mi padre, el sastre que ya estaba en Comodoro. Y entonces la contestación a la carta donde mi madre le decía: “Mirá , acá la situación…si hay algo que se pueda hacer ahí , tenemos tres criaturas chiquitas”. Yo tenía 4 años, Fernando, el mayor 5 y el más chiquito tenía 2. Le mandó la contestación, mi tío, y le dice: Mira… acá hay un señor mayor que tiene un taller de lavado, lavaban los trajes antes y planchado, tenían esas clásicas  máquinas Hoffman a vapor. Es muy mayor vive solo y está medio enfermo y quiere deshacerse de eso. Lo único que donde él tiene los talleres es una especie de galpón que está prácticamente a 100 metros del mar, de la costa del mar, en Comodoro y dice…y tiene la parte donde tiene la maquinaria y eso, tiene piso de madera y donde él limpia los trajes lo tenía todo en la parte de adelante que eso tenía….todo de ahí hasta el fondo del galpón es piso de tierra. Mamá dice…Bueno, si hay un porvenir o algo… sí, se puede ganar dinero hay que sacrificarse y eso, pero es el único que lo hace. Si le agarra la mano…calculá que de chacarero a tintorero…Pero había que hacerlo, había tres crios ahí y no alcanzaba para comer y trabajando como burros. Así que vendieron todo, los caballos, vendieron el arado, vendieron esto y lo otro. Sacó los pasajes, un baúl grande lleno de ropa, que era lo más que podía traer y alguna cosa…utensilios de cocina esas cosas…a Comodoro.
Bueno, los estaba esperando mi tío.
SE: En tren se fueron
En barco
SE: En barco?
Veinte días de barco…
SE: Claro, bordeando la costa
Así que nos estaba esperando mi tío, ya tenía un coche, nos cargó a todos en el coche y nos llevó allá, nos presentó al hombre este. Este hombre ya se quería ir de ahí, ya tenía una pieza alquilada no sé dónde. Con el compromiso de que él le enseñaba el oficio a papá, pero nosotros ya podíamos ubicarnos en la parte de atrás del galpón, ya compró enseguida dos camas de…dormíamos los tres en una cama de dos plazas y ellos en la otra cama de dos plazas, compró un ropero, en fin lo esencial para poder vivir. Empezó a trabajar tan bien, le agarró tal la mano… trabajaba como….se levantaba a la cinco de la mañana para lavar, a la mañana lavaba los trajes, a la tarde planchaba. Él era religioso, a las doce del mediodía había que almorzar. Mamá se hacía cargo de todo, atendía cuando venían a traer la ropa, a ver que hay…en aquel tiempo, arreglaba los fundillos del pantalón, la gente tenía un solo traje. La botamanga del pantalón que estaba gastada…desarmaba el chaleco…todo el día cociendo…cocinando, atendía la gente, entregaba los trajes, recibía los trajes, daba el precio del trabajo. En aquel tiempo que se cobraba lavar y planchar un traje con chaleco 4 pesos (Risas) es increíble (risas)  todo eso me lo contaban ellos. Salieron adelante. Ellos estaban en unos terrenos del ferrocarril, el ferrocarril te alquilaba una porción del terreno, había más o menos 20 casas, eran todas de chapa afuera, chapa canaleta y forrada de madera adentro y después estaba, donde terminaba el barrio, el galpón ese donde papá tenía la tintorería…tintorería bah…algo parecido. Al poco tiempo…vos eras el dueño de lo que plantabas ahí, el día que te ibas o lo vendías y cambiaba de inquilino del puerto….si creo que era del puerto. Se enteró que eran dos habitaciones, adelante tenía una especie de salón grande. Él fue y la vió, aparte ya las conocía porque eran vecinos se saludaban se conocían todos, estaban a 20 metros de donde él tenía el galpón. Y les compró la casa. Entonces ya era otra cosa, la letrina seguía en el fondo, pero tenía un terreno amplio para atrás. Vos sabés lo que era después la quinta que había armado papá…tenia gallinas, gallinero, tenía como 50 gallinas, conejos, en la quinta había de todo, esa tierra al lado del mar…que hacía con los deshechos de la gallina y los de los conejos, iba mezclando…lo mezclaba con tierra que iba fermentando. Eso lo utilizaba como abono para la tierra.
SE: Hacia compost. Mira vos?
Meticuloso para todo!! Hacía los surcos, primero viste los plantines para la acelga, lechuga, todas esas cosas, tomates!! Unos tomates así (Hace el gesto de grande) vos sabes lo que era…nos pedía mamá, iba a hacer un puchero…. Bueno Luis tráeme dos morrones, dos ajíes de los largos de los amarillos esos de vinagre, un tomate, así era, hasta arvejas tenia ahí de todo…zapallo!!! Unos zapallos que eran la envidia!! Todos nos preguntaban…Pero tiene semejante quinta en esta tierra? Hay muñeca decía papá (risas)
SE: Hay muñeca jajaja Además seguía con la tintorería?
Claro!! Todo rato libre que tenía, los sábados, domingos. Los sábados trabajaba como siempre, como cualquier día. Tal es así que las reparticiones nacionales,  los bancos y eso trabajaban los sábados al mediodía también. El sábado al mediodía el Banco de la  Nación, que era el único que había, trabajaba cuatro horas.
SE: Qué genial
Increíble… y la oficina que tenía el registro civil trabajaban mediodía, trabajaban tres horas. El famoso sábado inglés, a la tarde el sábado y el domingo no se trabajaba pero el sábado a la mañana trabajaba todo el mundo. Ya te digo a veces iban a la carnicería a comprar algo de carne de vaca o eso o alguna pata de chancho cuando mamá hacía esos pucheros… dios me libre…le metía una gallina entera, le metía dos o tres patas de chancho una oreja de chancho.
SE: Tenían en la comida cosas que traían de España?
Tenían todo de ahí…
SE: Había comida típica de inmigrantes en su casa?
Era lo que ella sabía hacer
SE: De allá…claro
Era como doble, en invierno eran todos los días 2, 3, 5 hasta 10 grados bajo cero, por ahí se ponía a nevar y un día entero no podían salir. Eran guisos y pucheros todas esas comidas que eran unas delicias, nosotros comíamos como descocidos, pero salíamos afuera con un frio…Mamá tejía, nos tejía la ropa, pulóveres, guantes, gorras la famosa bufanda…todo lo hacía ella
SE: Mantenían otras cosas, además de las comidas, canciones. Ellos cantaban, tenían cuestiones de la cultura española que habían traído a la Argentina? Que ustedes tenían  como diferente en su casa o familia?
Todos los años había las romerías españolas, que se hacían en la Sociedad Rural, porque era una de las colectividades mayores. Había mucho yugoslavo, mucha gente trabajaba en YPF, pero la mayoría de los artesanos eran españoles e italianos. Las romerías españolas eran unas fiestas que duraban una semana. Ahí iba mamá y bailaba y esto y el otro… Y después estaba en el mismo galpón de la Sociedad Rural, hacían una vez por año las exposiciones de los lanares, allá era furor, la lana se exportaba cualquier cantidad. Nosotros vivíamos a cien metros de una barraca de lana de una firma  alemana que se llamaba Lahusen  que tenía una casa de artículos que era como una manzana entera, esas que vendían de todo…de todo lo que pudieras imaginarte había ahí. Y esas también eran unas fiestas, había juegos para tirar muñecos y ahí iban mis papá se divertía. La diversión de ellos era el domingo después de la siesta de papá, nos poníamos todos la ropita del domingo… a la mañana nos mandaban a la misa…
SE: Claro el domingo a la mañana misa
Nos escapábamos y nos íbamos los tres con un primo que tenía el hijo del sastre, al cerro Chenque a  tirar piedras para abajo, esas travesuras…que íbamos a ir a misa (risas). Aparte la misa en aquellos tiempos…al cura le conocías la espalda nada más y hablaba en latín todo (risas). Después te tenias que ir a confesar…y si, nos arrodillábamos ahí y le decíamos cualquier mentira al cura (risas) hijo mío vete y reza tres padres nuestros. Bueno…después salíamos con papá a caminar. A papá lo conocía todo el mundo era tan noble tan…donde podía dar una mano la daba, se había hecho tan famoso de cómo entregaba la ropa y bueno, mamá…venían las vecinas porque era de todas las casitas que había en ese barrio de la playa era la única que… papá le había comprado una de esas radios tipo iglesia redonda arriba la famosa RCA Víctor, que tenía un perro ahí con un…y bueno… había puesto una antena arriba de un palo en la casa y otro en el fondo del terreno y con un alambre de cobre, después la bajada y la radio atrás tenía un cable que decía antena, lo conectaba ahí y bueno ahí estaban cuatro o cinco señoras que venían a escuchar la novela, la novela de las cuatro de la tarde de Buenos Aires, que a veces no se escuchaba. Esa era la vida. Y se divertían y reían. Por ahí venía una vecina y le decía  – Avelina vamos al cine? que dan una película…ella se arreglaba el batón, se peinaba, se sacaba el delantal y se iban. Era un cuete!! Y así fue hasta el último día. Murió a los 92 años, acá en Tandil.   Bueno, Fernando el mayor y el otro el menor, ya te digo el mayor 18 y el otro 15 se fueron de Comodoro, a la escuela de Córdoba, porque les parecía poco para ellos y cuando empezó el furor de la escuela se iban unos cuantos viste…y hacían propaganda y eso y una vez no sé como…
SE: A la escuela militar de aviación
Claro…era un motivo para conseguir un buen pasar, la cuestión que hicieron carrera los dos. Se fueron y yo siempre quedé en casa con ellos, yo estudié música, me gustaba mucho la música, había un profesor de violín que tenía unos cuantos alumnos, que después se fue a los 4 o 5 años de yo empezar…me gustaba mucho la música y tuve la satisfacción que a los 16 años ya tocaba en una orquesta. Después habíamos hecho un conjunto de música folclórica de  cámara y tocábamos en LU4 Radio Comodoro Rivadavia. Un mes hicimos cuatro…el sábado a la noche hicimos cuatro tipo concierto
SE: Así que era el artista de Comodoro
Sí, me conocía todo el mundo (risas). Me decían… ahí va…Batallita, me decían. Entonces yo fui el que me quede en casa en los años de juventud digamos, que se fueron mis hermanos, yo tenía 17. Las sobremesas y eso…y después cuando en un momento que estábamos solos, papá empezaba a contar sus historias y mamá también contaba sus historias y todas esas cosas me fueron quedando grabadas. Porque allá en aquellos pueblos donde nacieron ellos, la gente no se conoce por los apellidos, por ejemplo en el pueblo donde nació papá, la casa donde nació papá era la casa del Moronat
SE: Cómo es?
Moronat, Catalán, andá saber de dónde venía ese nombre, del primero  que a lo mejor había hecho esa casa. Vos ibas y a lo mejor preguntabas por Batalla y te preguntaban todos,  la casa como se llamaba…la casa de Moronat…ah si aquélla. En el pueblo de mamá igual, la casa donde nació mamá era la casa de Lluis de Llena
SE: Ustedes tuvieron contacto con su familia de España mientras estuvieron en Comodoro Rivadavia y en todo ese trajín de su infancia?
Si
SE: Se escribían cartas? Sabían cómo estaban todos? Cómo era?
Mamá se escribía con una, vendría a ser una prima de ella, se escribía cada dos o tres meses. Tardaban las cartas en llegar, venían por barco, el barco de España a acá tardaba un mes. Hasta que un día llegó una carta donde decían que… fue una de las cuatro o cinco veces que vi lagrimear a mi padre, que había fallecido la mamá, mi abuela, mi abuela paterna. Papá agarró un pañuelo y se fue para el taller donde lavaba los trajes y se sentía llorar (imita con sonido el llanto) porque era duro, era duro para todo, pero tenía adoración por esa madre y él me contaba que el día que vino para América, salía de la puerta de la casa, la madre salía a despedirlo con un pañuelo blanco en la mano y él tenía que subir una cuesta y cuando llegaba arriba que estaba más o menos a unos 200 metros de la casa en el final de la cuesta, sacaba él también un pañuelo y él sabía que no veía más a la madre y la madre sabía…porque los otros hijos que se habían ido jamás habían vuelto. Se murió sin verla. Y estábamos en Comodoro…
SE: Recibían las cartas ahí. Fue de las cartas más difíciles, cuando recibió la carta con la noticia del fallecimiento de la mamá. Ese era el contacto que había?
Ese fue el momento….bueno, estuvo unos días que prácticamente ni hablaba. Bueno yo después me fui enterando de muchas cosas ya te digo, porque era el único que estaba, los otros, porque el tiempo que estuvieron en casa, de esas cosas prácticamente no se hablaba
SE: Porque en la vorágine diaria de tantas cosas, no había tiempo para esa conversación
Y después cuando ellos ya fueron muchachitos, cada uno andaba con sus cosas por ahí y yo siempre había sido el más madrero, que estaba siempre pendiente de ellos y había algo especial, sobre todo con mi padre. Yo me enteré de muchas cosas por las conversaciones, cosas que quizás recuerdo…a lo mejor estoy solo y me acuerdo del nombre del vecino que tenían en España y a veces me quiero acordar en una conversación y no me acuerdo…esas cosas que pasan. Lo que quiero llegar a decir… eran tan felices con lo que tenían, era lo normal en aquel tiempo, la decencia, el trabajo y que nadie te viniera a golpear la puerta para decirte una queja de los hijos. A nosotros nos tenía mi padre…sabes cómo no? Eso que en aquel tiempo no había …los juegos eran todas brutalidades peleas…llegábamos lastimados a casa, pero jamás vino alguien a decir -Mire don Victoriano que su hijo fulano…la única vez fue que mi hermano mayor, era terrible, se peleó con un chico, agarró un pedazo de ladrillo y le rompió dos dientes . Entonces vino el padre del chico a quejarse don Victoriano…Fernando le pegó con un ladrillo! Mire como lo dejó, estaba sangrando. – Está bien, vaya a hacer la denuncia en la comisaria, le dijo papá, la comisaría estaba ahí a 200 metros. Vino el sargento Castro, vino a casa. – Qué pasa don Victoriano… -Mi hijo Fernando con un ladrillo le pegó a este chico, así que hágame el favor…usted sabrá lo que tiene que hacer con él…. -Muy bien…Fernando vamos! Lo metió en un calabozo. Vos te crees que lloró…
SE: Que edad tenía?
Tenía 10 años… 12…era terrible…después lo largó (Risas)
SE: Estaban todos de acuerdo que tenía que tener un momento de reflexión…( risas)
Después que se fueron de Comodoro….no. De cuando se puso papá a trabajar esa tierra, ahí nacimos los tres. Ya te digo era tal la miseria, la revolución de Uriburu de los años 30…bueno Con el tío que estaba en Comodoro, llegamos, se instaló, salió adelante y al poco tiempo , había comprado un terreno, en aquel tiempo para hacerse la casa de material, con un portugués que era albañil, un tal Sousa, me acuerdo el apellido, le costaba 11500 pesos la casa, 11500 pesos la mano de obra con los materiales y todo, mira lo que era… papá…bueno….- Don Victoriano quiere hacerse la casa?…yo se la hago. – Bueno lo que pasa don Sousa es que hagamos un plano, mire a mi me gustaría adelante para las máquinas de planchar y eso. Después necesito dormitorios un baño… Lo que era un baño…tener un baño…azulejado, con un calefón con agua caliente, nosotros nos bañábamos en un fuentón!!!. – Bueno, cuánto tiene don Victoriano? Creo que tenían 3000 o 4000 pesos ahorrados, ya habían terminado de pagar el terreno…y le dice… – No se haga problema, yo le hago la casa, usted vaya a Banco Nación y pida un crédito, pida 4000 pesos, más lo que alcance a juntar usted que serían 4000, ya son 8000 pesos…los 4000 pesos que faltan se los financio yo…usted después me lo va pagando… -”No, pero don Sousa yo no sé cómo me va a ir…. “ – ¿Cómo le va a ir Don Victoriano? yo lo conozco, le tengo fe. – Bueno  está bien.
Sacó un crédito en Banco Nación… 4000 pesos con el 4% de interés anual sobre saldos, pagaba una cuota todos los meses… al poco tiempo fue y lo liquidó. Después le iba entregando al portugués…Cuanto le tengo que dar?. – Lo que quiera…un mes no tiene para darme, me dice Sousa este mes no puedo, bueno al otro mes me da 100 pesos me lo da, tiene 1000 y me lo quiere cancelar, bueno fenómeno. – Yo le firmo… -No usted no me firma nada.
Así eran las cosas allá…así eran…Era tal la confianza que había, mi padre viste…sabían que la palabra de mi padre era sagrada.  Vos sabés lo que era…llegar nosotros e instalarnos en esa casa!! Pisos de baldosas…revoque…azulejado el baño, la cocina, la mesada….el calefón! Una campana grande arriba de la cocina! Mi mamá cocinaba…. Afuera se había hecho….había mandado desarmar las chapas, de la casa de chapa que se habían comprado, había amontonado y con esas chapas hizo el galpón donde lavaba, en el patio. Salía por la puertita de la cocina y así hacia la izquierda, tenías el lavadero todo cubierto…mi madre lavando…abría la canilla y salía agua caliente…salía el agua fría!! Eso era la gloria! Pero bueno lo tenían merecido, era lo menos. Eran tan felices y éramos tan felices con lo poco que había que se le daba valor a las cosas. Era la época que vos te comprabas un par de zapatillas nuevas y…ibas y le dabas un beso a mamá a papá. Llegaba el cumpleaños y juguetes no había, yo en mi vida tuve un juguete, el único juguete que tuve para los Reyes era un cartoncito con una escopetita que se le metía de adelante una ventosa que con una presión quedaba agarrada, apretabas el gatillo y se pegaba la ventosa, el cartón tenía un redondel que decía 100, 200… ése fue el único juguete…me duró como cinco años…hasta que después ya no calzaba mas la ventosa. (Risas). Así y todo….bicicleta no tuvimos nunca… siempre el vecino…esto…lo otro. Así que bueno….felicidad, decencia, honradez, tuve…más satisfacción para ellos que para mí, yo prácticamente ni me alcanzaba a dar cuenta, en ese entonces lo que significaba… Yo me acuerdo que prácticamente hice desde primero inferior hasta cuarto grado en la escuela 24 en la calle San Martín en Comodoro. Después como esa escuela resultaba chica, quinto y sexto, habían alquilado una casa de esas grandes, que tenía una galería, muchas habitaciones y ahí habían puesto quinto y sexto a la mañana y a la tarde, ahí hice quinto grado mi maestra era la señora Figueroa
SE: Como se acuerda… (Risas)
La de sexto grado era la señora de De La Sota, la directora de la escuela era la señora Clara F. de Clemant. Cuando iba a terminar el sexto grado yo había salido mejor alumno y mejor compañero. En el desfile del 9 de Julio, me hicieron llevar la bandera
SE: Que orgullo!
Hacía semejante viento…me acuerdo que me pusieron la banda esa con un canuto ahí donde se metía el asta de la bandera y la maestra mía estaba al lado y claro me la llevaba…claro yo tenía 12 años, iba a cumplir 12 años, y la maestra misma, me dijo… – Sáquela Luis y apóyela ahí al costado y yo la sostengo de arriba. Hacía un frío…estaba todo el pueblo ahí. Había que formarse para cantar el himno y esas cosas… Después me entregaron en el Cine Teatro Español, que era donde se hacían los bailes de carnaval y todo… a mí y a una chica de otra escuela que había terminado la primaria, como mejor alumna y mejor compañera…el Rotary Club nos entregó un libro de Facundo Quiroga todo encuadernado en cuero, todo dedicado….y una medalla de oro como mejor alumno.
SE: Qué lindo!!
A mi madre fue una de las tantas veces que la vi llorar…
SE: De emoción de alegría…de orgullo!
Y  a los gritos…ehh  Luis!!! En ese momento uno no…., después lo valora con el tiempo.
SE: El idioma de sus papás era  el catalán o el español? Hablaban también en español o usaban palabras en catalán?
Ellos mientras estuvieron en el campo hablaban en catalán. A nosotros nos hablaban en catalán y nosotros le contestábamos en lo que podíamos en catalán, porque ahí era todo una colonia de catalanes, que se habían afincado en ese campo tan grande. Cuando llegamos a Comodoro no…ellos hablaban catalán y en castellano, pero entre ellos hablaban en catalán así que nosotros los escuchábamos y sabíamos que bueno…para pedir tal cosa teníamos que decirlo en catalán, porque en castellano prácticamente no sabíamos hablar.
SE: Entonces lo aprendieron en Comodoro?
Claro…claro! Yo empecé a los 6 años la escuela, así que ni bien llegamos. Me acuerdo cuando era chico se reían cuando hablábamos nosotros, los compañeros… Después siempre en casa se hablaba en catalán y nosotros le contestábamos en castellano, así que yo el catalán , catalán, no lo aprendí nunca. Sé algunas cosas sueltas por ahí… A donde habíamos llegado?
SE: Ya pasamos por la escuela. Sus hermanos se habían ido a Córdoba y usted se quedó de músico en Comodoro Rivadavia y de ahí cómo sigue?
Mamá no andaba muy bien de salud. Ya cuando yo tenía 16 años, nosotros éramos socios de la Sociedad Española, había un médico y en la calle San Martín estaba el edificio de la Sociedad Española, arriba del Cine Teatro Español, estaba el consultorio del médico que atendía ahí y bueno no andaba muy bien, ella tenía metido en la cabeza de juntar a toda su familia de nuevo. Porque habían terminado la carrera y estaban los dos en Buenos Aires (los hermanos). Ganaban prácticamente el doble o el triple que lo que ganaba un empleado de comercio. Jóvenes con 22 o 23 años no había peso que les parara, ella se enteraba…y bueno. Yo para eso…te conté, a los 20 años había puesto un negocio, había habido… yo trabajaba en la agencia Chevrolet,  una huelga de empleados de comercio que duró casi dos meses. Yo tenía un compinche compañero de trabajo, que no sabíamos qué hacer y sabíamos que la perdíamos la huelga, perdían los empleados de comercio la huelga. Entonces un día me dice…, nosotros jugábamos mucho a la pelota paleta, en una cancha de pelota paleta que había…y teníamos uno que jugaba a veces con nosotros, un amigo, un hombre más grande de treinta y tantos años era como un balanceador, esos que hacían los negocios, buscaba el comprador, el vendedor, tanto de mercadería…tanto de llave. Y me dice… Cuanta plata tenés? – Y debo tener tres mil y pico…. Y dice… – Yo también cuatro mil, cuatro mil y pico, juntaremos ocho pesos. Porque no lo hablamos a Coco Fernández, a ver si nos busca algún negocio, porque este gallego cuando volvamos nos va a verduguear….y si…a mí tampoco me gustaría volver… ojalá pudiéramos hacerlo…y bueno le dijimos y como a los quince días nos llama y dice: – Miren en la calle San Martín hay un matrimonio mayor que tiene un negocio, tiene todas cosas viejas, no lo atienden, tienen como ochenta y pico de años, no han renovado mercadería y tiene vivienda, atrás tiene dos dormitorios una cocina un baño y un patiecito….dice… – Querés que les averigüe? lo quieren vender… – Dale, dale!. A los pocos días nos contesta, estuve hablando con esta gente, bueno ellos quieren sin hacer balance a groso modo más o menos calculan que puede haber 15000 pesos, entre la llave del negocio y la mercadería. Nosotros  teníamos ocho. Era riesgoso. Pero lo que quieren son diez mil de llave y cinco mil de mercadería, pero la llave la quieren toda, nos faltaban 2000 pesos. Entonces empezamos a pedir, a los amigos… si, si, cuanto querés? De a 100, 150 pesos, llegó el momento que teníamos que firmar el boleto de compra venta y nos faltaban 50 pesos…me dice – Anda a verlo de nuevo a fulano, un amigo, pedile 50 mangos más, porque nos falta y no nos van a dejar… Fue y vino con los 50 pesos y firmamos el boleto (risas) Y lo demás era a pagar mensualmente, pero muy poca plata, eran 5000 pesos. Empezaron a venir la gente que venía de Buenos Aires, que venían a ofrecer mercadería. Lo dimos vuelta al negocio, vendimos toda la mercadería vieja, lo renovamos, pintamos, arreglamos….Trabajábamos…una barbaridad. Antes del año ya habíamos pagado los 5000 pesos al hombre, a los dueños. Estaba lo más bien, yo con la orquesta, trabajaba…Habían  pasado dos años y ya nos habíamos comprado un coche…Un día venía uno al negocio y el otro se iba con sus amigos a cazar o a pescar o por ahí. Algunos días se iba el otro, no todos los días, pero bueno…Ya para eso los padres de él se….él había quedado solo allá y mis padres se habían venido para Buenos Aires…
SE: Ah…sus padres se habían ido de Comodoro? Porque no querían dejar solos a los otros dos en Buenos Aires?
Papá había alquilado…ya después donde él había hecho la primer casa, con todas la chapas y todo lo que había de la otra casa, al fondo del terreno, como dos departamentitos eran, un baño solo, afuera de chapa y adentro de madera con el mismo material, los pisos de madera pinotea. Eran de dos dormitorios y una cocina. Y el otro era de una habitación sola con un baño compartido afuera…
SE: Y lo alquiló… y dejó de trabajar…
 Lo alquiló, alquiló la casa y entonces se vinieron a Buenos Aires. Ya para eso mis hermanos le habían conseguido una casa cerca de un amigo que tenía mi hermano mayor de la aeronáutica, que vivía en Sáenz Peña, provincia de Buenos Aires. Se vinieron ahí y yo al poco tiempo, empezaba a recibir una cartas de mamá… – Y para mí no hay satisfacción mayor…están tus hermanos acá y tú siempre has estado con nosotros…por qué no hablas con Alfonso?. Alfonso era mi socio y – Te pones de acuerdo, a ver si te vienes… Y yo era… vivía mi vida…vos te imaginás yo iba a cumplir 25 años, músico, con un negocio…
SE: Con dinero, estaba bárbaro, claro…
Amigos por todos lados…la gente conocida…yo sabía que me apreciaban. Una vida… Los mejores años…y bueno. Buenos Aires!! Llega un día una carta que, mamá había conocido a un señor que tenía un restaurante y había vendido un restaurante y había firmado un boleto con otros socios para comprar otro restaurante en la avenida Santa Fe casi esquina Pueyrredón y necesita mozos…dice… – A lo mejor vos…pero tienen que tener tanta plata. Me gustaría Luis, porque no hablas con Alfonso y te puede dar ese dinero y después si queda algo que te lo vaya mandando y te vienes con nosotros y tienes trabajo seguro acá.
Qué iba a hacer yo…..
SE: Qué obediente….
Le dije – Mamá…bueno ya voy a hablar, y le mandé una carta, no, en aquel tiempo ya nos hablábamos por teléfono, se escuchaba muy mal, pero nos hablábamos. Al poco tiempo le mandé una carta explicándole la plata que tenía y eso, porque había que decidirse…
SE: Claro para el negocio del restaurante
Aporté una parte ahí y bueno, éramos ocho socios en partes iguales
SE: Ocho socios!!! Qué emprendimiento!!
Teníamos un solo empleado, lo demás era un cocinero, un parrillero, el que estaba en el mostrador y otro que estaba en el mostrador que servía los postres, el vino y todas esas cosas y tres mozos. Bueno, llego a Buenos Aires un 13 de Agosto. El 15 nos hacíamos cargo del negocio, el día 14, el socio que había conocido mi madre, nos habíamos puesto de acuerdo a tal hora te paso a buscar y nos vamos a conocer el restaurante. Fuimos el día 14 y esto es así… así… Ya teníamos comprado el pantalón negro y un saco esos blancos de mozo. Así que llegué el día 15, me cambié, había una habitación para cambiarse, ahí tenía el pantalón unos zapatos negros. Ya empezaba a entrar gente…me pegaron un empujón…yo con una servilleta colgando de acá (hace gesto sobre el brazo). Y me dijeron esas 13 mesas que están allá, las tenés que atender vos. Eran 39 mesas que nos repartíamos (Risas)
SE: una paliza barbará (Risas)
Al rato nos llamaban de la cocina éramos tres mozos o de la parrilla, para cuando nos llamaban que ya estaba el plato que habíamos pedido. A mí, me tocaban tres timbres, al otro dos y al otro uno. Y los tres timbres sonaban….y sonaban…y bueno yo me arrimo a la cocina… – Si, que! ya ni me acordaba, para esto ya tenía cinco o seis mesas y ni me acordaba lo que me habían pedido (Risas) Volvía de nuevo… – Señor perdóneme, es el primer día que trabajo…Qué me pidió usted? Tal cosa…está  bien no te hagas problema…no tenemos apuro. Otros sí, porque venía gente que tenía media hora, comía y se iba a trabajar de nuevo. Me llaman de la cocina… ¡Ya te calenté tres veces los tallarines!!! ¡¡¡LLevate estos tallarines!!! Y yo iba con el plato de tallarines…y decía…usted me pidió….usted me pidió… (Risas). A la semana ya llevaba tres o cuatro platos en una mano Pero sufrí!!!
SE: Era difícil la adaptación laboral
Pero mamá estaba feliz. Estábamos todos juntos. Pero yo te digo la verdad, si no hubiera sido por mamá…
SE: Nunca se hubiera ido de Comodoro
A los quince días me hubiera ido de ahí y que hagan lo que quieran con mi parte y me volvía a Comodoro. Pero bueno, así fue la vida. Al poco tiempo conocí a la que fué mi mujer, nos pusimos de novios, me casé. Compré una casita. Alquilé un año más o menos. Compré una casita, eso era en Caseros, donde habíamos ido a vivir. A alquilar, era a una cuadra de la casa de los padres de ella.
SE: Y sus padres dónde estaban viviendo? Siempre en Buenos Aires también? En qué lugar de Buenos Aires?
En Sáenz Peña, donde la había conseguido la casa…Después mamá y papá, cuando vendieron la casa de Comodoro, habían comprado una casa en Ciudadela, cerca de la General Paz, una casa adelante y bueno se pusieron de acuerdo en el precio y como tenían la plata de que habían vendido la casa, la propiedad esa que tenían en Comodoro. Compró esa casa y se fueron a vivir a su casa propia. Ellos no tenían jubilación, no tenían nada. Así que con la plata que les sobró, atrás en el terreno, un terreno largo también, edificó dos departamentos, uno abajo y otro arriba.
SE: Y los alquilaban?
Los alquilaban a los dos departamentos y de eso vivían, vivían bien. No les faltaba nada. Aparte tenían como siempre su gallinero, su quinta…
SE: Y siempre vivieron ahí, en Ciudadela?
Si, se quedaron viviendo en Ciudadela. Yo estuve viviendo con ellos hasta que me casé. Estuve de novio cerca de cuatro años, pero era uno de esos noviazgos que si yo no vivía…entre el negocio en Capital Federal y se cerraba cuatro días por año, el primero de año, el 25 de Diciembre, el 1° de Mayo y el 2 de Agosto, que era el día del gastronómico. Después los demás días del año todo abierto. Así que era de esos noviazgos que iba…tenías que tomar el tren, el colectivo para llegar hasta Caseros donde ella vivía , estaba ahí una hora, tomábamos unos mates, charlábamos lo que podíamos y ya me tenía que volver…(Risas). Hasta que bueno, nos casamos. Yo alquilé una casita a una cuadra de donde vivía ella y al año más o menos…Ah, nos casamos y nos fuimos de viaje, una semana me había tomado yo en el trabajo, a Rio Ceballos, Córdoba.(Risas). Vos sabes lo que era para mí salir, dejar ese negocio de Capital, casado con una mujer…..Bueno!!! A los 9 meses, nació mi primer hijo (Risas). No te rías!!! (Risas).
SE: cien por cien de efectividad (risas)
Lo habíamos hablado antes. MIrá…yo quiero tener un hijo…pero bueno…vamos a esperar. Y sí…mi amiga me dijo…viste esas cosas de mujeres…que después de esos día… que no hay peligro que….(Risas) Y bueno…bienvenida sea… esta hija que es tu compañera!! Mirtha . Y así estuve en ese negocio, cuatro años y pico, después apareció una oportunidad, que apareció un comprador para ahí y yo ya no quería seguir más ahí. Entonces, el socio que había hablado con mi madre, que había hecho el negocio, me quería llevar a mí de socio, dice… – Mirá quiero seguir con gastronomía, era un hombre mayor que yo, me llevaba…ya tenía tres hijas grandes, también había emigrado de España, se había venido mucho antes. Cuando yo tenía 25, el tendría 50 por ahí, más o menos. Me dice… – Me gustaría ver si conseguimos algo para los dos; y bueno entramos a caminar y un día… en los subterráneos había copetines al paso…viste… Bueno estuvo averiguando y nos hicimos amigos de un muchacho que era balanceador, que se ocupan de compra venta también y yo sobre todo me había hecho muy amigo de él. Porque había intervenido en la venta del restaurante y un día me llama por teléfono y me dice… – Mirá Luis hay en el once en el subterráneo un negocio y lo quieren vender. Está medio para modificarlo…dice… venden fiambres, tienen una maquinita de café y va gente que son habitué a tomar unos tragos y eso… Pero lo ideal es hacerlo… En ese tiempo estaban las choperas, los panchos todas esas cosas… Se trabajaba una barbaridad! Cuando la Coca Cola llegaba en cajones con botellitas, las botellitas chicas… (Risas). Nos pusimos de acuerdo y compramos los dos. Yo salía de casa, cuando hacía el turno de la mañana…porque a las cinco de la mañana había que estar ahí. Cuando se abría el subte. Y como era un negocio que tenía poco lugar para guardar los cajones y eso, la mercadería había que… prácticamente se renovaba todos los días. Entonces yo me tomaba el tren en Ramos Mejías, a veces yo iba corriendo. Yo vivía a seis cuadras de la estación, iba corriendo por la segunda Rivadavia, porque yo vivía a una cuadra de la segunda Rivadavia, acá estaban las vías del tren y acá estaba Rivadavia (hace el gesto). Ya venía el tren de Haedo para Ramos Mejía, esos trenes ingleses de madera con las puertas corredizas, a veces colgado viajaba. Entonces llegaba a la estación… ( imita el sonido de agitado ). Pasaba el tren, levantaban las barreras y yo corriendo antes que…como tenía abono Para llegar a Once…bueno un desastre. Volvía a casa siete ocho de la tarde. Con decirte que después nació Andrea, la hermana de Mirtha, y a mí se me hicieron grandes… Mirtha, terminaba la primaria y yo prácticamente no la había visto crecer y ella tenía adoración conmigo, lloraba cuando yo me iba…una locura… y yo el rato que estaba en casa…las siete ocho horas que estaba en casa, tenía que hacer de padre, marido, jugar  con ellas…las cosas de la casa…
SE: Era terrible eso…
Mirtha, era locura que tenia conmigo. Lloraba…”papito” (imita la vos de la hija con sollozo). Y me decía “Puchito, naricita, puchito” me daba un besito acá, acá y acá (Oreja, nariz, oreja) (Risas)
SE: Puchito eran las orejas (Risas)
Esa hija fue…las tres…
SE: Y cuando viene la tercera?
Y la tercera nació acá en Tandil.
SE: Y como viene acá a Tandil? Como llegan de Once a Tandil?
Estuve tantos años haciendo eso, que un día, conocí Tandil, casi por de casualidad. Había vendido el otro negocio…después vendimos…ahí en plaza Miserere en  plaza Once, estuve casi once años. Eso no era vida, entonces ese mismo muchacho que me había dicho a mí de ese negocio…yo andaba mal con éste, porque sabía que me estaba robando, este socio que tenía. Entonces le dije… – Mirá le vamos a hacer una trastada a este tipo. Yo tengo otros negocios en la estación Carlos Pellegrini, del subte B, que también lo quieren vender, unos de esos copetines que hay. Dice…vamos a hacerle una trastada a este tipo, porque era ya un hombre grande, seguro que no lo va a querer vender, entonces le vamos… Yo para eso.., el anotaba en un papelito todo lo que no anotaba en la caja, después lo rompía y lo tiraba, cuando estaba de noche. Y yo después veía que cuando él estaba en el turno de noche siempre se vendía menos que cuando estaba yo. Cuando él estaba en el turno de mañana, se vendía menos que cuando…anda a saber la cantidad… Entonces al otro día cuando llegaba a la mañana, buscaba en el tacho, arriba estaban todos los papelitos, los juntaba, los pegaba y con todo eso me fui a uno de estos investigadores privados. Le dije…me pasa esto y esto…Me dice…bueno, no se haga problema. El negocio está en tal sitio, esto y el otro. Iba todos los días uno de la empresa y se ponían… La caja registradora marcaba el importe de adelante, cuando vos fichabas, en aquel tiempo, dos pesos…y se veía de adelante y de atrás, tenía un vidrio de adelante y de atrás. Se ponía del otro lado del mostrador de afuera y miraba y él sabía que venía el chico…y le decía…dos pesos a los cinco y el marcaba a lo mejor ochenta centavos y el anotaba en un papelito. Pedía un café, mientras tomaba el café… y después cuando hacía el informe…estuvo creo que una semana entera…
SE: Ahí lo agarraron
Me llamaron a la oficina y – Mire… acá tiene el informe, tal día a tal hora… cantaron tanto…ficho tanto…Con todo eso…. Él estaba de noche un día, en el turno de noche, había cerrado, como a la una. Le golpeo yo, había quedado él solo. Yo estaba viendo cuando salieron todos, le golpeo la puerta, abre y le digo…tengo que hablar con usted. Se puso pálido, sabía como venía la mano, le digo…conoce esto, los quiere? Tengo fotocopia, lo puede romper si quiere…
SE: Que feo, pasar por eso…
Le digo…mire hace tanto tiempo que somos socios, yo jamás creí que un hombre como usted, un padre de familia, tenía tres hijas mujeres también, que fuera tan bajo…tan porquería. Yo algo raro notaba que pasaba, porque siempre los turnos cuando usted estaba de mañana o de tarde siempre faltaba… siempre se vendía menos… El dijo…no, es que, sabe…es que mi mujer…que esto que el otro…que ando tan mal de salud… que ya llega un momento que uno no sabe que… (Imita el sollozo). No importa, le dije…me hubiera dicho… – Luis estoy necesitado plata, en lugar de tanto, me puedo llevar tanto? Y yo le hubiera dicho que sí! Conmigo no hubiera habido problema! Pero yo con usted, de socio, no sigo más. Así que tiene tres días para pensarlo. Quién se queda con el negocio, usted o yo. Yo le compro la parte o usted me compra la parte. Usted ponga un balanceador, si quiere, y que lo tase. Yo pongo un balanceador y que lo tase. Y dice….no…no… ocúpate tú…yo reconozco que estuve mal (imita el sollozo).  Le hablé al muchacho y le dije…  – Lo apuré y me dijo que sí. El negocio, no me acuerdo bien, pero en aquel entonces, puede valer… de llave sin hacer…la mercadería que había era poca, porque se compraba prácticamente en el día. Ponele unos treinta mil pesos. Le vamos a decir que vale treinta y ocho mil, el precio son treinta y ocho, por decir una cifra, ni me acuerdo. Eran ciento y pico mil, en aquella época. A los tres días, fui y le digo… Y? Tiene alguna propuesta para hacerme? Y me dijo no…no…ya te dije que te encargaras. Le digo bueno acá está, la tasación… Y dice…bueno pero yo no tengo esa plata. Le digo…cuanto tiene? Yo ya sabía cuánto había que poner en el otro negocio. A mí tampoco me alcanzaba la plata para poner en el otro negocio, con lo que él me iba a dar.
SE: El otro negocio en Buenos Aires
En Buenos Aires, en el subte también. Me dijo…yo te voy a dar ese dinero y después tanto por mes. Hicimos el boleto, todo. Al otro día estábamos cerrando el boleto con el otro negocio. Yo me llevé el mejor empleado que teníamos, era un hombre grande que vivía en Lujan y se venía a trabajar a Once. El había sido gastronómico también y le había ido mal en Lujan, tenía un restaurante y se había fundido. Era muy bueno, te defendía el peso…te tenias que ir a algún lado que él se ocupaba, no te tocaba una moneda. Le puse el diez por ciento de capital y   él chocho. Y mi hermano Fernando, que se había jubilado de la aeronáutica, puso una parte también. Así que yo tenía el 65%, mi hermano tenía el 25% y el hombre el 10% y fuimos allá y al poco tiempo, le hice hacer una reforma, me habían dado un poco mas de terreno para agrandarlo y trabajábamos una barbaridad. Pero el que no quería saber nada era mi hermano, claro en la aeronáutica se pasaba la gran vida y metido ahí doce horas por día, ahí abajo! Decía…me voy a morir acá! Al final, un día dije…está bien, se vende y chau. Y yo también estaba re aburrido. Y para eso ya te digo Mirtha terminaba la primaria. Yo digo…bueno…se vende el negocio y voy a hacer lo posible e imposible por irme de Buenos Aires. Se vendió, esos negocios se vendían con el 50% al contado y el resto todo a pagar, a pagar en cuotas. Después me fueron mandando a Tandil. Primero, digo…me tomo unos días. Fernando tenía un amigo que había sido compañero de aeronáutica que estaba radicado en Necochea y tenía una casa, que al fondo había hecho un departamento que lo alquilaba también para la temporada. Dice…si querés Luis lo llamo a fulano, tiene un departamento que lo alquila, si lo tiene vacio, por qué no te vas unos días allá? Si….si…yo tenía coche, estaba bien económicamente. Creo que era la última quincena de enero, habíamos entregado a fin de diciembre el negocio. La primera quincena de enero!!! Unos días!!! Vos sabes lo que era el calor? Él nos acompañaba a todos lados, tenía coche, iba a pescar al rio Quequén, con las nenas, eran chicas…Mirtha tenía 12 años, Andrea tenía 9…bueno unos días barbaros! Nos despedimos y nos fuimos a Buenos Aires de vuelta. Y yo digo…yo siempre pensaba…si me meto de nuevo acá en otro negocio…Qué podemos hacer? Para eso se había enfermado mi cuñado, que estaba en la escuela de Cipra. Se había pegado un golpe con una moto, se había roto la cabeza, estaba internado en el hospital de aeronáutica. Bueno, habíamos pasado los días  ahí con él, hasta que lo operaron. Después quedó medio paralítico. Después de todo eso. Digo…yo me quiero tomar unos días más…y….ahí conocimos una señora que había acá en Tandil, que era escritora, Felisa de Solimanto . Y había hecho amistad, el marido de ella estaba internado también ahí, que después nos enteramos que falleció ahí, tenía un cáncer. Y habíamos hecho una amistad y nos había dicho…ustedes que se quieren ir de Buenos Aires…por qué no van unos días a Tandil? Vengan…yo les doy mi dirección, van a ver que si conocen Tandil, les va a gustar. Yo le digo…pero en Tandil hay…para el estudio de las chicas? Y ella me dice…hay colegio secundario, hay universidad! Y es muy bonito! Dicho y hecho a Tandil!! (Risas)
SE: Y con qué negocio? Con que proyecto laboral?
De quedarme acá….buscar algo. A todo sitio donde iba….dios mío…
Ah no!! Estoy equivocado! El muchacho este, de Necochea, cuando nos íbamos a volver, dice…en lugar de volverse por la ruta 2, que es un loquero, porque no se van a Tandil? Vas a ver que el camino, pasando por Balcarce…y conozcan Tandil. Ya para eso, ya sabíamos, de que acá había una persona en Tandil. Bueno, cuando salimos de Necochea y vimos esos animales…el verde…Y yo enterrado en vida en esos negocios ahí, como quince años. Llegamos a Tandil y la plaza limpita y todo lleno de flores! Preguntamos por el estudio…esto y el otro. Chau! Tandil! Estuvimos quince días y nos volvimos a Buenos Aires. Y al tiempo le digo a la que era mi mujer…mira yo me vuelvo a Tandil y con unos pesos en el bolsillo, para ese entonces había hablado con mi hermano, con Fernando,…yo tengo pensado, esto y esto. Vos pondrías algo de plata? Por si yo hago algo allá…y me dijo…bueno, hablo con María y cualquier cosa te contesto, Maria era la mujer. A los pocos días me dice… – Sí Yo hasta tanto…creo que tenía tres mil pesos. Bueno, fenómeno. Me vine para acá y fui a un rematador y dice mire….Porque yo tenía la intención de comprar un pedazo de tierra, un campo, viste. Siempre por mi padre! El me dice…campo no, pero hay un señor que tiene ahí camino a la cascada, donde ahora está el club del Banco Nación. Me dice que ahí son varios hermanos y que quieren vender, les ha quedado de herencia, un tal Rodríguez. Sale a remate, ahora para dentro de quince días, tiene un letrero. Si querés hablo con ellos y a lo mejor se puede hacer una venta anticipada. Se ponen de acuerdo…y le digo – Bueno. Ahí nomás me cargó en el coche y me llevó para allá. Nos pusimos de acuerdo, lo que necesitaba, habló con los hermanos. A otro día dice… – Ya hablé con mis hermanos y  yo tengo tanto…puedo ir pagando tanto…esto y el otro…y (risas)
SE: era un sueño!! Salir de Buenos Aires!
Si! A los días habíamos hecho el boleto! (Risas) Me vuelvo a Buenos Aires y le digo a mi hermano… – Mirá, pasa esto y esto…Y me dice… – Vos sabés que tuve un problema con María. Pero…Qué pasó? Que no, que ella… por la familia de ella…aparte no anda bien de salud y acá en el hospital de aeronáutica, que la atienden…Le dije… – Pero che…ahora que hago? yo contaba con esa plata! Y ahora para cubrir, lo que tenía que poner de efectivo, tengo que vender la casa. Yo tenía mi casa en Ramos Mejía. Yo pensaba con la venta de la casa comprar una casa acá en Tandil. Y las cosas se pusieron… Yo lo voy a encarar igual…no te hagas problema. Yo lo que menos quería era pelearme con él. Así que bueno nos vinimos a Tandil. Vendimos la casa, cumplí con la cuota de contado, alquilamos y después vinieron…
SE: De qué era el negocio?
Yo quería trabajar el campo, comprar unas vacas, después quisimos hacer con el yerno del rematador, que me había vendido el campo, se estaba por recibir de veterinario. Y me decía… Acá don Luis…entonces… Había dos casitas ahí, yo me reservaba una y él se vino a vivir a la otra casita. Había un galpón, estaba bien equipado. Y me decía…podríamos poner un criadero de cerdos…gallinero y aparte hay un pedazo de tierra para sembrar… Bueno yo le dije…entonces – Te querés venir vos?… – Pero yo no te puedo pagar nada. Lo que se venda, si compro una vaca, lo que se venda partimos la diferencia. Y me dijo si… yo basta con tener la vivienda… Recién se había casado, tenía una criatura chiquita de tres años. Serone el apellido, hermano del que tiene la aerosilla, que después se fue creo que a España. Tuve tan mala suerte con eso….pero tan mala suerte. Ese terreno eran  como doce hectáreas que se podía sembrar. Me hice socio de una cooperativa y me dieron la semilla para sembrar cebada. Me puse de acuerdo con un  hombre que tenía las herramientas y se sembró. Un día viernes iba a entrar la máquina a cosechar, estaba la cebada…yo para saber si ya estaba a punto…me dijeron… agarre un puñado, lo arranca, lo trae a la cooperativa y nosotros vemos el grano y si está para cosechar, yo mismo le mando la máquina para cosecharla. Bueno yo entregaba el cereal ahí y bueno, iba retirando cosas que necesitaba.  Me dicen…esto está a punto…Al otro día me dicen… tal día a tal hora, va la maquina a cosechar. Iba a ir el viernes. El jueves me agarró un tornado. Los tornados por la general venían de sur para el norte, bueno ahí vino al revés. Yo ya había hecho el gallinero, me había gastado  la plata  que no tenía para criar gallinas. Menos mal que no estaban las gallinas todavía, ya se le había puesto el techo y le faltaba  terminar la parte de delante de alambre tejido. Levantó el techo!…tiró todo ahí! Había hecho, para ordeñar las vacas, las vacas lecheras, había hecho un tinglado de ordeñar, todo de planchones, con el techo nuevo, agarrado con alambre y todo. Lo levantó entero! Y lo tiró contra una hilera de árboles, como 50 metros lo llevó volando. Todo mal! Todo mal!
SE: Había que empezar de cero. Sus papás se habían quedado en Buenos Aires?
Cuando yo me vine a Tandil, papá y mamá me dijeron… – Luis, tu siempre has estado con nosotros, si ves la posibilidad de que nosotros vayamos a Tandil…nosotros… Y yo por papá… y  tenerlo a papá en Buenos Aires, después de… El estaba ahí en una casa con un terrenito, se había comprado una carretilla hacía plantines de flores y eso, aparte de la lechuga y eso que tenía. Y cuando abría la feria en Liniers que quedaba a una siete u ocho cuadras, se iba con la carretilla y a la entrada de la feria, se ponía ahí y vendía todo. Para él era un entretenimiento, yo no sé lo que ganaba…que le darían…dos pesos por plantín.
SE: Así que cuando se viene para Tandil se los trae.
Nosotros vinimos en el 1972 a Tandil, con Mirtha y Andrea. Mirtha de 12 años y Andrea de 9. Al año, papá vendió la casa allá, ya le había buscado un departamentito, compraron un departamentito y se vinieron a Tandil. Y papá, era de ir a la quinta, a veces cuando yo no lo podía llevar con el coche o con la camioneta que tenía, porque yo me dedicaba a eso. Cuando me había ido tan mal y eso, yo empecé a buscar algo para hacer afuera, para buscarme algún peso. Pero no, eran unos años malos. Me agarró el Rodrigazo . Después decidí lotearlo y venderlo. Que! Si! En el loteo…yo había pagado ciento y pico mil pesos por toda la tierra esa, por el primer pedazo que vendí, que eran cuatro manzanas loteadas, saqué un millón y pico, pero me agarró el Rodrigazo…todo. Al año ya no valía nada. La gente iba a la escribanía y decían dígame cuanto debo que quiero escriturar. Prácticamente me fundí. Así que empecé a trabajar de cualquier cosa, pero en casa no faltó… Lo último fue…me compré la casa, tenía el coche y tenía un trabajo más o menos bien, pero hice de todo…hice de todo! Bueno al año se vino mamá y papá y la gloria de él era… que lamentó tanto cuando se vendió, porque bueno… Mamá se había enfermado tanto que llevarla a Buenos Aires, tenía cáncer. La operaron en Buenos Aires. Yo viaje con papá. Estábamos los tres hermanos ahí, en el hospital de aeronáutica, mis dos hermanos estaban ahí porque eran de aeronáutica también, en Pompeya estaba el hospital. Y cuando sale el médico, nos dice… – Mire estaba tan tomado…todos los órganos, los órganos femeninos, no dijo…yo saqué todo y algo más…esta enfermedad…aunque haya quedado una célula, se mete en la sangre…Y usted que calcula doctor? Cuanto tiempo? Le dijo…No me pida que se lo diga, porque no lo sabe nadie, yo he tenido casos que, he operado cosas peores que su madre y a lo mejor han vivido 10 o 15 o 20 años más y han enterrado a toda la familia. Con mamá paso algo parecido. Nos dijo puede ser, un mes un año…y a lo mejor pasan 15 o 20 años….y si!(Risas) Falleció primero papá. Papá falleció, que tenía 80 años, 81. Y mamá falleció a los 92. Una de las cosas que me había pedido en el último tiempo, cuando él me acompañaba al campo, en el rato que yo podía… En esa casita que nos habíamos… antes de venderlo…que hasta habíamos…entre los dos, en un pedazo de tierra, habíamos sembrado unas papas y eso, que después nos la robaron cuando ya estaban para cosechar…un desastre. Y a la tarde tomábamos mate ahí en la galería afuera y él me contaba las historias de España y eso, aparte de lo que yo ya sabía de Comodoro. Y él me decía… Luis qué lástima que tengas que vender esto. Ya mi mujer había empezado a deprimirse por que las cosas económicamente no iban bien, esas cosas que pasan viste…. Y no entraba en razones…
SE: Ya había nacido su tercer hija, para eso?
Claro…Fue….estaba esa hija…prendida con papá!! Yo había comprado una casa que tenía un terreno en el fondo. A una cuadra de donde ellos tenían el departamento. Papá se venía todos los días, entraba silencioso, a la hora que estábamos en la siesta, por el pasillo y había hecho una quinta y la nieta, Paulita, la más chica, se lleva trece años con la segunda. Mirtha prácticamente había sido la segunda madre, calculá, cuando nació Paula, Mirtha tenía 17 años. Iba a todos lados con la hermana, la cuidaba, jugaba con ella…bueno…fue una gloria esa hija! Ah! Unas de las cosas que me pedía mi padre, cuando estábamos en el campo…  Mira Luis a España no creo que vuelva más, pero me gustaría si tu puedes algún día y si no alguno de tu familia, si pueden ir a España, ya para eso tu madre y yo ya habremos fallecido, a lo mejor, si puedes juntar las cenizas…compras un roble y vas a la tierra donde nací con nosotros y pones las cenizas… (Silencio, se quiebra la voz)…
SE: abajo del roble…qué fuerte…
 Eso no pudo ser…yo nunca tuve la oportunidad…pero bueno. Un día mi hija, la menor, Paulita.  Se casó ya tenía una criatura y el esposo. Compraron un terreno grande, una quinta, cerca del campus universitario. Se edificaron ahí una casa, una hermosa casa, tenía un terreno grande y de vecino tenían uno de esos que se ocupan de jardines y eso y les regaló un roble! Y a mí me empezó a trabajar la cabeza, que sé yo si mis hijas algún día podrán…y yo tenía las cenizas de mis padres en casa. Un día le hablo a Paulita y vos sabes que un deseo del abuelo… – Si…si…dice. ÉL quería descansar las cenizas de mamá y papá, debajo de un roble… Por qué no lo hablas con  Pablo, tu marido y si no tiene inconveniente y si me dejas un día…yo vengo con una palita…yo pongo… – No te hagas problema, yo hablo con Pablo, pero desde ya… Ella tenía locura con el abuelo!…Locura!!! Te digo que lo veía entrar o el abuelo estaba en la quinta, allá en casa y ella salía corriendo y estaba al lado de él y le hablaba…esto y el otro. Y allá fueron a parar las cenizas de papá y mamá. Así que bueno en parte… me descargué…aunque sea le puedo cumplir… aunque sea en parte… Porque él me decía… yo ya me considero más argentino que español. Calcula el se vino con 21 años, falleció a los 81.
SE: Y cuando pudo ir usted a España?
Lo de España fue… Bueno nosotros quedaron allá parte… teníamos familia, unas primas que se habían casado con dos industriales que… económicamente estaban muy bien. Hijas del hermano de mi padre, el sastre, el sastre de la corte. Era renombrado, con tal que decirte cuando yo viajé, todavía está la placa de la sastrería, en Barcelona, en la casa donde él tenía la sastrería. Y estamos hablando de ciento y pico de años atrás. Ellos querían llevar a los tres hermanos que éramos. Uno de mi prima, hija de una prima…una historia media larga. Cuando la guerra, la hija de mi tío, el mayor, era una chica de 16 años, que se había quedado sin familia, a el padre lo habían matado en la guerra, entonces el tío la tenía  en la sastrería, la criaba. Cuando vino la guerra se tuvieron que escapar, porque ahí las violaban a las chicas…era un desastre, era una guerra civil. Entonces se escaparon a Francia. En Francia les dijeron, acá no pueden estar así, no tienen papeles, no tienen nada. Se tuvo que casar con ella y tuvieron cuatro hijas mujeres. Así que era mi tía y mi prima a la vez. Una de esas hijas  se puso en conversación con Mirtha, con quién iba a ser! Como siempre! Y arreglaron ese famoso viaje. El primero que viajó…ya para eso mi hermano más chico no quería… porque había cambiado de religión, se había hecho mormón, prácticamente se había distanciado un poco, no quería saber nada con viajar España. Así que bueno…mi hermano más grande viajó con una nieta, estuvieron tres semanas allá. Un año antes que nos fuéramos nosotros. Y después bueno, hablando con Mirtha… – Queda pendiente la oferta, les mando dos pasajes para tí y tu padre. Tú como estás casada puedes venir con tu marido, ocúpense ustedes, la estadía…acá no se hagan cargo… Para eso Mirtha, tenía una amiga, no sé si les contó la historia. Tenía una amiga de la secundaria, que estaba en Italia. Así que estuvimos en Barcelona, en Italia y en Mallorca. Tenía una amiga de la primaria, de Buenos Aires,  que habían ido al mismo colegio en Ramos Mejía. Y cuando se enteraron que iban a ir a España y me llevaba, le habló. Tanto la amiga que estaba en Italia, como la que estaba en Mallorca le dijeron… Vengan acá, la de Mallorca, le decía…que yo tengo una casa grande. Fue un viaje de maravilla!! De maravilla!!
SE: Pudieron conocer el lugar de donde eran su papá
Lo que fue llegar…y me decían esa es la casa de tu padre…!!! Ahí está  viviendo una hija de un tío mío, que fue el que se quedó, que murió en la guerra. Que ya era una mujer de setenta y algo. Se había casado y habían reformado la casa, adentro estaba espectacular. Como cualquier casa más moderna, con todo, televisión, tiene luz, lo único que no tienen es agua, pero la municipalidad se encarga de… ellos tienen tantos tanques de reserva, pasa cada tantos días… pero tiene adentro agua caliente y agua fría en todos lados, un baño. Una casa antigua pero al cien por cien. Bueno…Mirtha me dice… – En tal fecha nos vamos a España papá….yo digo… – Cómo?. Yo iba a cumplir 87 años, ahora voy a cumplir 90, en septiembre, me dice… – Tu cumpleaños lo vamos a festejar allá, con los tíos. – Pero hija…yo…a lo mejor… ustedes van a disfrutar… – Nos vamos a arreglar, me dice, a lo mejor vos te quedas con ellos y yo me voy a Italia a tal sitio… Yo le dije, la única condición que les pongo que donde vayan ustedes voy yo. Porque ustedes a lo mejor van a volver diez veces más, pero yo si tengo la oportunidad de conocer Roma, Italia y eso, voy a ir una vez y ya a la edad que tengo no voy más. Y si después voy a conocer Mallorca, no voy a ir nunca más. Me dice, bueno papá, eso ya lo vamos a arreglar… entonces – Venís? Y como no voy a ir!. Así que bueno allá fuimos. No te puedo contar lo que fue eso, cuando me llevaron a conocer la casa de mi padre. Cuando ya nos íbamos, un día, íbamos a almorzar ahí,  terminamos de almorzar, la sobremesa…una ventanita chiquita y yo le digo a mi prima, que vivía, Dolores, por favor porque no abrís esa ventanita, esas ventanitas chiquitas viste, tenían lo que era el comedor, como dos ventanitas así (hace el gesto) me gustaría escuchar el silencio. Entonces se callaron todos, éramos como siete u ocho y….no se escuchaba nada….digo….esto me hace acordar lo que me contaba papá. Le digo, mira Dolores, papá me contaba que ellos plantaban el trigo en una….hacían unas terrazas… Asómate un poco más…, había cinco terrazas. Ninguna estaba trabajada ahora, dice, la última de arriba era de los Batalla, la de la casa de Moronat esa la había hecho tu padre con tus hermanos y tu abuelo, sacaban las piedras, iban amontonando y hacían la muralla, después limpiaban el terreno y después cosechaban el trigo con la hoz, esa, después la golpeaban para separar el grano. Con la paja del trigo hacían la cama para los animales, para los bueyes, que cuidaban esos animales como… Así que eso fue para mí!! Ya nos veníamos, eran como las cinco o seis de la tarde, ya salíamos y le digo….Ya se habían subido al coche todos, para despedirme último de mi prima y le digo…mira yo acá es difícil que vuelva, te deseo…cuida esto…que seas muy feliz… Mira hay una cosa que yo quiero preguntarte, papá siempre me contaba, que él tenía pasión por la madre y cada vez que se iba a los viñedos de Francia, lo mismo que cuando se iba a Argentina, salía la madre a la puerta. Y la puerta es la misma puerta de madera, no los dejaban cambiar nada…así que esa puerta tiene cien años, las ventanitas son las mismas… eso no se puede tocar. Adentro podes tapiar la puerta, hacer lo que quieras, pero afuera tiene que quedar igual, porque después lo usan mucho como turismo. Viven mucho del turismo. Me contaba que papá, que él salía con un pañuelo en la mano y empezaba a caminar, con una alforja o una mochila que llevaba, llevaba algo de ropa y un poco de comida para el camino, con otros dos o tres muchachos. Pero cuando se vino a América, se iba sólo. Y cuando él se vino a América se despidió de la madre sabiendo, que quizás no la iba a ver más. Y la madre sabía, que ya difícilmente…porque los otros hijos que se habían ido, no habían vuelto.
SE: Entonces le mostró que esa era la misma puerta
Y papá me contaba que había un sendero y como a doscientos metros, había una loma que tendría unos ciento y pico, doscientos metros de alto y cuando papá llegaba arriba, dice que se daba vuelta y con el pañuelo se saludaban con la madre. Dice… – Si…por ese sendero se iba tu padre…y nunca más volvió. Todo eso lo sabía yo, porque me lo contaron ellos. Pero fueron felices!
SE: Entonces usted Luis, acá tiene tres hijas. Cuantos nietos? Cuantos bisnietos?
Yo tengo las tres hijas mujeres, tengo 9 nietos, 4 de Mirtha, 3 de Andrea y 2 de Paulita. Y tengo 4 bisnietos y uno en camino (Risas) A punto de cumplir 90 años y muy feliz! Muy feliz por lo que me ha tocado vivir, por la familia que tengo…por los amigos…por lo que me tocó…por lo bueno…por lo malo…por todo… agradecido a la vida y a dios. (Emocionado) Gracias ¡te quiero!
SE: Gracias Luis! Le agradezco a dios esta oportunidad de escucharlo! Gracias! Gracias!
Se abrazan…. lloran…

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